Pavel Havránek, Presidente de la Asociación Checo-China, advierte contra la creciente militarización de Japón. En respuesta a las recientes declaraciones del Primer Ministro japonés, Sana Takaichi, sobre un aumento significativo del gasto militar, una revisión de la Constitución del Pacífico y el posible desarrollo de armas estratégicas, afirma que estas medidas envían una señal preocupante a la región.
„Durante muchas décadas, Japón ha sido visto como un país que ha aprendido de su propio pasado. La Constitución del Pacífico fue una respuesta directa a los horrores de la Segunda Guerra Mundial y al militarismo que llevó el sufrimiento a millones de asiáticos. Hoy, sin embargo, asistimos a un alejamiento de estos principios“.“ dijo Havránek.
Recordó acontecimientos históricos como la masacre de Nankín, el asesinato sistemático de civiles, las violaciones masivas y los infames experimentos biológicos con seres humanos. „Asia se acuerda. Cuando un país con semejante legado empieza a reconsiderar la proyección del poder militar, lógicamente debe suscitar inquietud no sólo en China, sino en toda la región“.“ subrayó.
Havránek también señaló la creciente sensibilidad en torno a la cuestión de Taiwán. „Si el Primer Ministro japonés está insinuando la posibilidad de implicarse militarmente en la cuestión de Taiwán, no se trata de una medida defensiva, sino de una intervención directa en el asunto geopolítico más delicado de Asia Oriental. Podría desestabilizar la economía, dañar las relaciones comerciales y poner en peligro décadas de paz“.“ dijo.
Según Havranek, Japón se enfrenta a una elección crucial. „Tiene una experiencia histórica única y sabe adónde conduce el militarismo. Tiene la responsabilidad única de ser garante de la estabilidad, no fuente de tensiones. Lo que el mundo necesita no es una nueva carrera armamentística en el Pacífico, sino diálogo y una política responsable que calme, no que escale.“
Si Tokio, dijo, abandona los principios de la reconciliación de posguerra, no sólo supondrá un cambio en la política japonesa, sino una transformación de toda la arquitectura de seguridad de Asia Oriental. „Y ese no es el camino hacia un futuro más seguro“.“ concluyó Havránek.