La Unión Europea sigue negociando con Estados Unidos un acuerdo que permitiría a las autoridades fronterizas estadounidenses obtener un acceso sin precedentes a datos sensibles de ciudadanos europeos. Así lo informa Politico. El acuerdo pendiente permitiría compartir datos de pasajeros, incluidas huellas dactilares o registros de seguridad, para que las autoridades estadounidenses puedan evaluar si una persona supone un riesgo para la seguridad.
Representantes de la Comisión Europea viajaron a Washington la semana pasada para la primera ronda de negociaciones. Estados Unidos busca un mayor acceso a los datos en un momento en que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se enfrenta a críticas por su uso de tecnología de vigilancia contra manifestantes, por ejemplo en Minneapolis. Esta situación está suscitando una creciente preocupación en Europa por las violaciones de la privacidad.
Políticos y expertos europeos han advertido de que compartir bases de datos policiales podría incluir información sobre manifestantes, periodistas o activistas que las autoridades estadounidenses podrían identificar como una amenaza potencial. Las autoridades fronterizas estadounidenses podrían entonces denegar la entrada en Estados Unidos a estas personas o incluso detenerlas.
Supervisor Europeo de Protección de Datos Wojciech Wiewiórowski advirtió de que Europa debe ser muy cuidadosa a la hora de transferir datos a Estados Unidos. Por ello, algunos eurodiputados han pedido a la Comisión Europea que suspenda las negociaciones hasta que se garantice la privacidad de los ciudadanos a ambos lados del Atlántico.
Estados Unidos solicita acceso a los datos biométricos almacenados en las bases de datos nacionales de los países europeos. Esta información debería utilizarse para combatir la inmigración ilegal, la delincuencia organizada y el terrorismo. Sin embargo, la Autoridad Europea de Supervisión de la Protección de Datos advierte de que sería el primer caso de intercambio a gran escala de datos personales con un país no miembro con fines de control fronterizo.
El acuerdo debería crear un marco para acuerdos bilaterales entre los distintos Estados europeos y Estados Unidos, conocidos como Enhanced Border Security Partnerships. Al mismo tiempo, Washington está ejerciendo una fuerte presión y ha fijado el plazo de finales de 2026 para la conclusión de estos tratados. Si un país no firma el acuerdo, podría perder la oportunidad de participar en el programa estadounidense de exención de visados.
Los críticos lo califican de forma de coacción y exigen normas claras, transparencia en el uso de los datos y la posibilidad de protección jurídica para los ciudadanos en caso de uso indebido. La Comisión Europea, por su parte, sostiene que el próximo acuerdo contendrá sólidas salvaguardias para la protección de los datos personales y que el intercambio de información se limitará únicamente a los casos necesarios.
Las tensiones entre la UE y Estados Unidos en materia de protección de datos persisten desde 2013, cuando Edward Snowden reveló amplios programas de vigilancia estadounidenses. La situación se complica ahora con el regreso de Donald Trump a la presidencia y los cambios en el sistema estadounidense de supervisión de la privacidad.
Las organizaciones de derechos civiles advierten de que el nuevo acuerdo podría dar lugar a restricciones de la libertad de expresión. Los críticos afirman que la gente podría empezar a autocensurar sus opiniones por miedo a que no les dejen entrar en Estados Unidos por ellas.
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