Muchas personas, políticos y comunidades locales de Estados Unidos y Europa intentan impedir la construcción de centros de datos. Las razones son válidas: la preocupación por el aumento de las emisiones de carbono.2, el aumento de los precios de la electricidad y el mayor consumo de agua son reales. Sin embargo, estos temores son a menudo exagerados, y exagerarlos puede conducir paradójicamente a una mayor carga medioambiental si la humanidad reduce la forma más eficiente de procesar las tareas computacionales.
CO2: centros de datos frente a alternativas
Las operaciones de los centros de datos representan aproximadamente 1 % de las emisiones mundiales de CO2, y esta cuota crece rápidamente con el creciente uso de la informática. A primera vista, esto puede parecer elevado, pero es importante comparar la eficiencia: los centros de datos a hiperescala son extremadamente eficientes y la concentración de potencia informática en ellos es más ecológica que el funcionamiento de muchas salas de servidores corporativos más pequeños.
Una instalación informática corporativa típica utiliza la energía disponible de la red, que a menudo incluye fuentes antiguas y contaminantes. En cambio, los centros de datos a hiperescala utilizan mucha más energía renovable. Según la métrica clave PUE (Power Usage Effectiveness - energía total consumida por los dispositivos dividida por la energía utilizada directamente para la computación; cuanto más bajo mejor, 1,0 es lo ideal), los centros de datos hiperescalares de gama alta alcanzan valores de alrededor de 1,2 o inferiores, mientras que los servidores corporativos típicos en las instalaciones tienen un PUE de 1,5-1,8.
Para hacernos una idea, una consulta al buscador web Google produce sólo 0,2 gramos de CO2, mientras que un viaje en coche a la biblioteca para buscar información produciría unos 400 gramos. La IA es muy eficiente: su impacto acumulativo se debe al gran volumen de consultas, no al derroche de energía en una sola tarea. Google también ha calculado que la consulta media de una aplicación Gemini LLM produce sólo 0,03 gramos de CO2 y consume menos energía que ver 9 segundos de televisión.
Precios de la electricidad: mito y realidad
Una de las principales preocupaciones es que los centros de datos aumenten la demanda de electricidad y, por tanto, la factura de los consumidores. La realidad es más complicada: un estudio del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley demostró que el crecimiento de los centros de datos a nivel estatal tiende a reducir los precios medios de la electricidad al por menor.
La razón es sencilla: los centros de datos comparten los costes fijos de la red, como los cables de transmisión. Si los consumidores pueden compartir estos costes con un gran centro de datos, pagan menos por término medio. Por supuesto, hay excepciones locales en las que una mala planificación o regulación da lugar a precios más altos, pero el efecto general suele ser positivo.
Consumo de agua: menos de lo que cree
Muchos centros de datos utilizan la refrigeración evaporativa para disipar el calor, lo que consume agua. Sin embargo, el consumo de los centros de datos es menor de lo esperado. Los campos de golf de Estados Unidos utilizan unos 500.000 millones de galones de agua al año para el riego. Los centros de datos utilizan unos 17.000 millones de galones, o hasta 10 veces más si se incluye el agua utilizada en la generación de energía.
Aunque el golf es un deporte popular y requiere una cantidad significativa de agua, los beneficios de los centros de datos de la empresa son mayores en términos de eficiencia informática y avance tecnológico. En algunas comunidades, el consumo de los centros de datos puede superar 10 % del uso local de agua, lo que requiere planificación, pero sigue siendo una carga medioambiental menor en comparación con las alternativas.
Los centros de datos como opción ecológica
Los centros de datos imponen costes y cargas a las comunidades locales, pero son mucho más eficientes y respetuosos con el medio ambiente de lo que suelen afirmar sus detractores. La inversión continua en eficiencia energética y energías renovables garantiza que su impacto seguirá disminuyendo.
Si queremos aprovechar la potencia de cálculo para la IA, los servicios en la nube y otras tecnologías modernas, los centros de datos son la forma más limpia y eficiente. Una planificación local adecuada garantiza que puedan beneficiar tanto a la sociedad como al medio ambiente.
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