Tras los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, la navegación por el estrecho de Ormuz se ha visto interrumpida en repetidas ocasiones, lo que repercute directamente en el abastecimiento energético mundial. Los expertos afirman que la situación está aumentando la incertidumbre en los mercados y presionando al alza los precios del petróleo.
Primer Ministro eslovaco Robert Fico respondió a la situación el 20 de julio advirtiendo de que Europa se enfrentaba a graves problemas. Advirtió de que la combinación de varios factores negativos podría desembocar en una crisis del petróleo.
Según Fico, la Unión Europea ha pagado más de 6.000 millones de euros extra desde que comenzaron los ataques debido al aumento de los precios del combustible. A estos costes se han sumado otras presiones: la difícil situación económica en Europa y el amplio apoyo a Ucrania. El Primer Ministro describió esta combinación como una „mezcla explosiva“ que podría empeorar significativamente la estabilidad de la región en el futuro.
Fico también pidió a la Unión Europea que busque urgentemente la reanudación del funcionamiento del oleoducto Empresa, que es clave para abastecer de petróleo a partes de Europa.
Según él, es necesario tomar medidas rápidas y eficaces, pues de lo contrario se corre el riesgo de que sigan subiendo los precios y se agrave la inseguridad energética.