El 12 de marzo, la Comisión Europea hizo pública una declaración en la que afirmaba que empezaría a aplicar aranceles sobre productos estadounidenses por valor de 26.000 millones de euros a partir de abril, como contramedida a las subidas de impuestos estadounidenses sobre el acero y el aluminio extranjeros. El mismo día, Canadá anunció aranceles de represalia sobre productos estadounidenses por valor de 29.800 millones de dólares canadienses.
Los aranceles del 25 % a las importaciones de aluminio y acero decididos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entraron en vigor el 12 de marzo. Los aranceles de represalia impuestos por la Unión Europea a los productos industriales y agrícolas estadounidenses debían entrar en vigor el 1 de abril, pero el plazo se ha retrasado hasta el 13 de abril.
La Unión Europea quiere dirigir sus medidas a los productos originarios de las zonas republicanas de EE UU. Además de a los metales, se aplicarán a los textiles, electrodomésticos y diversos productos agrícolas estadounidenses, como las aves de corral, la carne de vacuno y las hortalizas, así como a las motocicletas, el bourbon y la popular mantequilla de cacahuete.
Sin embargo, en respuesta al anuncio de aranceles de represalia, EE.UU. amenaza a la UE con un arancel de importación de 200% sobre el vino y las bebidas espirituosas. Al posponer la fecha de entrada en vigor al 13 de abril, la UE quiere ganar tiempo para discutir la situación con EE.UU.. Sin embargo, EE.UU. ha indicado que rechaza una discusión, habiendo anunciado también a finales de marzo un arancel de 25% sobre las importaciones de todos los coches fabricados fuera de EE.UU..
CMG/gnews.cz