Al menos 23 personas perdieron la vida y más de un centenar resultaron heridas el domingo durante unas protestas generalizadas en Pakistán. Las manifestaciones estallaron tras difundirse entre la población la noticia del asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei. Los indignados manifestantes salieron a la calle, algunos de los cuales intentaron atacar instalaciones diplomáticas estadounidenses.
Los enfrentamientos más trágicos tuvieron lugar en la ciudad portuaria de Karachi, donde murieron diez manifestantes. Según la información disponible, los guardias de seguridad del consulado estadounidense abrieron fuego después de que los manifestantes atravesaran el muro de seguridad exterior del recinto.
En la ciudad septentrional de Skardu se registraron otras once víctimas. Una turba enfurecida prendió fuego a la oficina de las Naciones Unidas en esa localidad, lo que provocó violentos enfrentamientos y caos en las calles. En la capital, Islamabad, también murieron dos personas, según Reuters.
En Karachi, cientos de manifestantes proiraníes intentaron infiltrarse en el recinto del consulado estadounidense, lo que provocó duros enfrentamientos con la policía y las fuerzas de seguridad. La situación sigue siendo tensa en varias partes del país y las autoridades han reforzado las medidas de seguridad.