El martes por la tarde, unas 8.000 personas se congregaron en el centro de Tokio para expresar su desaprobación por la política del gobierno de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi. Los manifestantes criticaron en particular el despliegue previsto de misiles y los esfuerzos del gobierno por suavizar las restricciones a la exportación de armas letales.
A pesar del frío, los manifestantes llenaron la zona frente al edificio de la Asamblea Nacional japonesa. Portaban pancartas con los lemas „¡No a la guerra!“ y „¡No pisoteen la Constitución!“ y juntos leyeron en voz alta el artículo 9 de la Constitución japonesa. Con ello reiteraban su determinación de defender los principios pacifistas en los que se basa el Japón moderno.
En comparación con protestas anteriores, esta vez la generación más joven estaba más representada entre los participantes. Una de las manifestantes, Aya Yasui, llamó la atención sobre el reciente despliegue de lanzacohetes de largo alcance por parte del Ministerio de Defensa japonés en la prefectura de Kumamoto. En sus palabras, se trata de una medida que podría aumentar significativamente las tensiones en materia de seguridad. „Creo que se trata de una situación extremadamente peligrosa“, afirmó.
En las últimas semanas, el gobierno de Sanae Takaichi ha revisado las directrices operativas sobre los llamados Tres Principios para la Transferencia de Equipamiento y Tecnología de Defensa, relajando aún más las normas sobre exportación de armas. Al mismo tiempo, está acelerando los planes para desplegar misiles de largo alcance en varios lugares de Japón y busca apoyos para introducir enmiendas constitucionales. Estas medidas están causando preocupación y críticas en diversos sectores de la sociedad japonesa.