NUEVA YORK - Los mercados bursátiles estadounidenses encadenan la racha de descensos más larga de los últimos años, y los inversores se enfrentan a una creciente incertidumbre que recuerda al periodo posterior al inicio de la invasión rusa de Ucrania en 2022. Los principales índices de Wall Street siguieron debilitándose a finales de marzo, y el índice más amplio S&P 500 registró su quinta semana consecutiva de descensos. Según los datos disponibles, el S&P 500 ha perdido alrededor de un 7% desde principios de año, mientras que el Nasdaq, de gran peso tecnológico, ha perdido casi un 10% de su valor. El propio final de la semana fue muy negativo: el índice S&P 500 cayó alrededor de un 1,7 %, el Nasdaq más de un dos por ciento y el Dow Jones perdió casi 800 puntos.
El principal factor de la actual oleada de ventas es una combinación de tensiones geopolíticas y preocupaciones económicas. Los mercados reaccionan sobre todo al actual conflicto en Oriente Medio, que está disparando los precios del petróleo y haciendo temer un nuevo repunte de la inflación. El precio del crudo estadounidense se ha acercado a la barrera de los 100 dólares por barril, lo que ejerce una importante presión sobre los costes de empresas y consumidores. Al mismo tiempo, el encarecimiento de la energía está complicando las cosas a la Reserva Federal estadounidense (Fed).
Los inversores esperaban no hace mucho una bajada de los tipos de interés, pero ahora el mercado también baraja la posibilidad de que vuelvan a subir. La subida de los tipos de interés reduce tradicionalmente el atractivo de la renta variable al encarecer la financiación y aumentar el rendimiento de los bonos. Las tensiones en los mercados también se ven confirmadas por la evolución de la volatilidad. El índice VIX, conocido como el „índice del miedo“, ha subido a su nivel más alto desde 2023, señal del creciente nerviosismo de los inversores. Los analistas advierten de que los mercados son extremadamente sensibles a cualquier noticia sobre la evolución del conflicto o de la política monetaria. Además, el descenso actual es la racha de pérdidas continuadas más larga en casi cuatro años. Según algunas estimaciones, marzo se encamina hacia el peor resultado mensual desde 2022, posiblemente incluso desde el año pandémico de 2020.
Sin embargo, a pesar de la evolución negativa, algunos analistas mantienen un cauto optimismo. Esperan que la economía estadounidense evite la recesión por el momento y el mercado podría estabilizarse si se calma la situación geopolítica o si hay datos macroeconómicos positivos. Así pues, la evolución de Wall Street refleja actualmente una incertidumbre mundial más amplia. Los inversores están pendientes no sólo de los indicadores económicos, sino sobre todo de los factores geopolíticos, que vuelven a convertirse en un motor clave de los mercados financieros.
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