EL CAIRO/WASHINGTON/LONDRES - La situación en Oriente Próximo se ha agravado drásticamente en las últimas horas tras los ataques coordinados de Estados Unidos, Israel y Gran Bretaña contra objetivos en Irán. Al mismo tiempo, la televisión estatal iraní informó de que el líder supremo del país, el ayatolá Ali Jamenei, había muerto como un „mártir“. La información aún no ha sido verificada de forma independiente, pero su publicación ha cambiado radicalmente la dinámica del conflicto.
Según un comunicado de Teherán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) respondió con represalias masivas. En otro comunicado, afirmaron haber atacado 27 bases militares estadounidenses en la región, el cuartel general de las Fuerzas de Defensa de Israel y el complejo de defensa de Tel Aviv. El IRGC también advirtió que „no permitirá que se silencien las sirenas“ en territorio israelí ni en las bases estadounidenses y que seguiría intensificando los ataques contra „instalaciones enemigas“.
El primer ministro británico, Keir Starmer, confirma en un discurso que las Fuerzas Aéreas británicas participan activamente en „operaciones coordinadas de defensa regional“. Subrayó que Londres actuaba en el marco de sus compromisos con los aliados y que las fuerzas británicas protegían a su propio personal e infraestructuras en Oriente Próximo. Afirmó que la presencia de defensa en la región se había reforzado en los últimos días.
El presidente Donald Trump habló en Washington y dijo que tras los ataques ahora es „mucho más fácil“ llegar a un acuerdo con Irán. También se negó a calificar la operación de guerra. Sus comentarios sugieren que una parte del espectro político estadounidense ve la presión militar como un medio para acelerar una solución diplomática.
Sin embargo, el conflicto no se quedó sólo en el plano de las operaciones militares. En Islamabad (Pakistán) se produjeron violentos enfrentamientos frente a la embajada estadounidense, donde las fuerzas de seguridad intervinieron contra los manifestantes que protestaban contra los ataques estadounidenses e israelíes. Según fuentes locales, se disparó contra los manifestantes, causando 10 muertos y 23 heridos. Las protestas se extendieron rápidamente a otras ciudades de Pakistán.
También hubo manifestaciones contra los ataques a Irán en otros países. Se registraron protestas multitudinarias en Teherán, Beirut, Bagdad y Damasco, donde miles de personas expresaron su solidaridad con Irán y condenaron las acciones de Washington, Londres y Tel Aviv. También hubo manifestaciones en Estambul, El Cairo y varias capitales europeas, entre ellas Londres y Berlín. En algunos casos se trató de concentraciones espontáneas, en otros de acciones preorganizadas por iniciativas políticas y cívicas. Los analistas señalan que la actual escalada es el resultado de antiguas tensiones entre Irán e Israel, en las que tanto Estados Unidos como el Reino Unido están implicados como aliados clave de Tel Aviv. Irán apoya desde hace tiempo a grupos armados de la región, mientras que Israel ha declarado en repetidas ocasiones que no permitirá que Teherán se dote de un arma nuclear. La participación de la fuerza aérea británica confirma que el conflicto tiene una dimensión internacional más amplia. Al mismo tiempo, la situación actual se produce en el contexto de otras fricciones geopolíticas. La administración de Washington ha firmado recientemente una orden ejecutiva que permite la imposición de aranceles a los países que suministran petróleo a Cuba y ha hablado de una „toma amistosa“ del Estado insular de Cuba.
Los críticos señalan que la presión paralela contra La Habana y Teherán puede ser señal de una estrategia más amplia de acciones más duras contra Estados percibidos como opositores a la política estadounidense. La evolución futura dependerá de si se puede evitar una guerra regional en toda regla. La muerte de un alto cargo iraní, de confirmarse, podría provocar una radicalización de la escena política interna en Irán, así como represalias más duras contra objetivos extranjeros. Mientras tanto, la comunidad internacional reclama una desescalada inmediata y la vuelta a las negociaciones diplomáticas..
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