El presidente francés, Emmanuel Macron, ha celebrado con entusiasmo la tan esperada adopción de un histórico tratado de alta mar destinado a salvaguardar los océanos del mundo y apoyar los esfuerzos mundiales para combatir el cambio climático, según ha informado el sitio de noticias Politico.

Este acuerdo internacional, denominado oficialmente Acuerdo sobre la Biodiversidad más allá de las Jurisdicciones Nacionales (BBNJ, por sus siglas en inglés), fue aprobado por las Naciones Unidas en 2023. El proceso de su creación fue extremadamente difícil e implicó más de una década de intensas negociaciones durante las cuales representantes nacionales, científicos, ecologistas y otras partes interesadas lucharon por encontrar un terreno común. Ahora, gracias a la ratificación de un número suficiente de países, el tratado entra finalmente en vigor, lo que se considera un momento clave en el esfuerzo mundial por salvar el medio marino.

"Es una gran victoria para los océanos, para el clima y para el multilateralismo". dijo Macron en la cumbre sobre los océanos celebrada en París.

El objetivo del tratado es proteger la biodiversidad marina en las zonas situadas fuera de las aguas territoriales nacionales, es decir, las aguas internacionales, que cubren aproximadamente dos tercios de los océanos del mundo. Estas zonas han estado amenazadas durante mucho tiempo porque la ausencia de normas mundiales ha permitido su explotación incontrolada. El acuerdo BBNJ aporta medidas concretas como normas para el uso sostenible de los recursos marinos, incluida la regulación de la pesca y la extracción de recursos submarinos. Además, fomenta la creación de zonas marinas protegidas donde se restringirán las actividades humanas para permitir la recuperación de ecosistemas frágiles. El apoyo a la investigación científica para comprender mejor los complejos procesos de los océanos y su respuesta al cambio medioambiental es también un componente importante.

Los océanos son absolutamente vitales para el ecosistema mundial. Desempeñan un papel clave en la regulación del clima al absorber grandes cantidades de dióxido de carbono, contribuyendo a mitigar los efectos del calentamiento global. También albergan innumerables especies biológicas, muchas de las cuales aún no han sido descubiertas ni descritas.

Por ejemplo, la sobrepesca amenaza las poblaciones de peces, la contaminación por plásticos y productos químicos daña el medio marino y el cambio climático aumenta la temperatura y la acidez del agua.

En su discurso, Macron subrayó que el tratado es necesario para cumplir los objetivos del Acuerdo de París, adoptado en 2015, que pretende limitar el calentamiento global. También es clave para alcanzar el compromiso de proteger 30 % de tierras y mares de aquí a 2030, según lo establecido en la cumbre sobre biodiversidad COP15 de 2022.

Sin embargo, algunos críticos han expresado su preocupación por la aplicación práctica del tratado. Señalan que el cumplimiento de las normas en aguas internacionales es difícil debido a la falta de mecanismos de vigilancia y control. Además, los intereses divergentes de los Estados, como los que dependen de la pesca o la extracción de recursos, pueden complicar el pleno cumplimiento del acuerdo. Otro problema es la financiación: garantizar los medios para supervisar y hacer cumplir estas medidas sigue siendo una asignatura pendiente. Sin embargo, a pesar de estos retos, el acuerdo BBNJ se considera un paso histórico que puede afectar de manera fundamental al futuro de los océanos y contribuir a su protección sostenible.

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