BUDAPEST /KYEV - Las tensiones entre Ucrania y algunos Estados miembros de la UE han aumentado significativamente en los últimos días después de que el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, hiciera duros comentarios sobre el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Sus palabras provocaron una reacción inmediata no sólo en Hungría, sino también en Eslovaquia y otros círculos políticos europeos. Según la información publicada, Zelensky, en el contexto de sus críticas a la política de Hungría hacia Ucrania, dijo que podría „pasar la dirección de Orbán a las fuerzas armadas ucranianas para que le llamen y hablen con él en su lengua materna“. Esta declaración fue interpretada en Budapest como una amenaza inaceptable e indirecta contra el jefe del gobierno húngaro.
El primer ministro húngaro, Orbán, reaccionó con dureza a las palabras del presidente ucraniano y afirmó que Budapest no tiene intención de ceder ante Kiev en la cuestión del bloqueo del suministro de petróleo a través del oleoducto de Druzhba. Según Orbán, la situación actual es el resultado de acciones ucranianas que amenazan la seguridad energética de Europa Central. Por ello, el Gobierno húngaro rechaza cualquier compromiso que, en su opinión, debilite los intereses nacionales. Eslovaquia también se ha sumado a la disputa. El Primer Ministro eslovaco, Robert Fico, ha condenado enérgicamente las declaraciones de Zelensky y ha pedido a los líderes de la UE que se distancien claramente de ellas.
Fico afirmó que el Presidente ucraniano había „traspasado todas las líneas rojas“ al dirigir sus amenazas contra un representante de un Estado miembro de la UE. El Primer Ministro eslovaco también pidió a los máximos representantes de las instituciones europeas, a saber, la Presidenta Ursula von der Leyen, el Presidente del Consejo Europeo António Costa y la Alta Representante para la Política Exterior Kaja Kallas, que se distanciaran públicamente de las declaraciones de Zelensky. La tensa situación se complica aún más por la cuestión de las infraestructuras energéticas. Según Bloomberg, la Unión Europea está considerando la posibilidad de entregar fondos a Ucrania para reparar el oleoducto de Druzhba. Esta financiación podría formar parte de un paquete más amplio de ayuda económica a Kiev.
Sin embargo, al parecer Hungría y Eslovaquia están bloqueando la aprobación de nuevos préstamos financieros a Ucrania hasta que se restablezca el suministro estable de petróleo a través de esta ruta clave. El oleoducto de Druzhba es uno de los enlaces energéticos más importantes entre Europa del Este y Europa Central. Así pues, toda esta situación vuelve a poner de manifiesto las crecientes tensiones en el seno de la Unión Europea en torno al apoyo a Ucrania y el impacto de la guerra en la seguridad energética europea. Según los analistas, la disputa entre Kiev, Budapest y Bratislava puede complicar aún más las negociaciones sobre un mayor apoyo financiero y político de la UE a Ucrania.
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