La Comisión Europea ha criticado duramente a Turquía por excluir a Chipre de varias reuniones preparatorias informales previas a la conferencia climática de la ONU COP31 de este año. La cumbre se celebrará en noviembre en Antalya, Turquía, y Ankara, como país anfitrión, está bajo una mayor supervisión internacional. Este conflicto no solo se relaciona con la tensión de larga data entre Turquía y Chipre, sino también con la credibilidad de toda la preparación de una de las acciones climáticas más importantes del año.

El comisario europeo de clima, Wopke Hoekstra, calificó la actitud de Ankara como "inaceptable". En una entrevista con POLITICO, destacó que Turquía, como anfitrión de una conferencia internacional, no puede decidir selectivamente con qué países miembros de la Unión Europea va a negociar. “O se negocia con los veintisiete, o con nadie”, afirmó Hoekstra. Según él, el anfitrión de un evento de este tipo debe dejar de lado las sensibilidades nacionales, especialmente cuando se trata de un proceso bajo la égida de la ONU.

El núcleo del conflicto es la cuestión chipriota, que permanece sin resolver desde hace mucho tiempo. Turquía no mantiene relaciones diplomáticas con la República de Chipre, que es un estado reconocido internacionalmente y miembro de la Unión Europea. Ankara, por otro lado, es el único país del mundo que reconoce el norte de la isla, controlado por los turcos. Chipre está dividido desde 1974, cuando Turquía intervino militarmente tras un golpe de Estado apoyado por una junta militar griega. Este conflicto ahora se ha trasladado a la diplomacia climática.

Según fuentes diplomáticas, Ankara no solo excluyó a Chipre de varias reuniones preparatorias, sino que también ignoró o rechazó las solicitudes bilaterales de Nicosia para mantener conversaciones. La situación se agrava aún más por el hecho de que Chipre ocupa actualmente la presidencia rotatoria del Consejo de la UE durante la primera mitad del año, y por lo tanto, en algunas cuestiones, representa a los veintisiete.

La Comisión Europea ha manifestado que la exclusión de un estado miembro de la ONU de la preparación de la conferencia climática es inaceptable. La portavoz de la Comisión, Anna-Kaisa Itkonen, declaró que Bruselas ha transmitido claramente su posición a Turquía. Según ella, Ankara posteriormente aseguró a la Unión Europea que Chipre no sería excluido de las próximas reuniones preparatorias sobre la COP31.

Para Turquía, este es un momento delicado. La COP31 debe ser una oportunidad para mostrar al país como un actor diplomático importante entre Europa, Oriente Medio y el Sur global. Sin embargo, si Ankara no logra garantizar un proceso abierto e inclusivo, su agenda climática podría quedar eclipsada por viejos conflictos geopolíticos.

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