VATICANO — Este año no se trata solo de una comida compartida, sino de vivir la experiencia del amistad, cercanía y dignidad – destaca en entrevista para Vatican News Donatella Parisi del Centro de Formación Superior Laudato si'. El sábado 11 de julio el Papa Francisco se sentará a la mesa con 200 personas pobres, refugiados y otros individuos en situación vital difícil. A la comida asistirán migrantes, personas necesitadas, refugiados, madres solteras con hijos y quienes atraviesan diversas formas de exclusión social. El programa comenzará con una misa que presidirá el cardenal Fabio Baggio. Posteriormente los participantes se reunirán para un desayuno compartido; luego recorrerán Borgo Laudato si' guiados por sus acompañantes, y la culminación del día será la comida conjunta con el Santo Padre.
«Se trata ante todo de un momento de amistad: el Papa quiere sentarse a una mesa junto a las personas que viven diariamente la pobreza y diversas formas de vulnerabilidad social. No se trata solo de compartir alimentos, sino de encontrarnos, conversar y construir relaciones», subraya Donatella Parisi, responsable de comunicación del Centro de Formación Superior Laudato si', que coordina el proyecto Borgo Laudato si'.
Cuidado por la persona y la creación
No es casualidad que se haya elegido como lugar de celebración a Borgo Laudato si', creado como realización concreta del mensaje de la encíclica Laudato si'. En él convergen formación, ecología integral, desarrollo humano, espiritualidad y hospitalidad. «Queremos mostrar que el cuidado por la creación no puede separarse del cuidado por las personas: Borgo Laudato si' debe ser un espacio donde la belleza de la naturaleza se encuentra con la dignidad de la persona humana», explica Donatella Parisi. Tras la misa y el desayuno, los participantes podrán visitar los jardines pontificios y los lugares más valiosos de Borgo Laudato si', incluidos los históricos criptopórticos. Solo entonces llegará el momento de compartir una comida con el Papa Francisco.
Nueva tradición
Este encuentro continúa la experiencia del año pasado, cuando el Santo Padre compartió una comida con personas necesitadas de la diócesis de Albano. Esta vivencia se convirtió en inspiración para establecer esta nueva tradición. Según los organizadores, en ediciones futuras serán invitados miembros de diversas diócesis que han caído en situaciones difíciles: «Deseamos que esto sea un evento anual; cada año queremos invitar a otra diócesis para que las personas más necesitadas puedan vivir el día en Borgo Laudato si' y encontrarse con el Santo Padre», dice Donatella Parisi. La ecología integral puede ser una vía concreta. El segundo año de esta acción es fruto de la colaboración del Centro de Formación Superior Laudato si', del Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral y de la diócesis romana.
Como destacan los organizadores, se trata de un ejemplo de esfuerzo conjunto de instituciones eclesiásticas en favor de quienes más lo necesitan. «Es otra etapa que demuestra cómo lugares con especial significado para la Iglesia pueden convertirse en espacios de encuentro con las personas más necesitadas: gracias a la presencia del Santo Padre queremos hacer de Borgo Laudato si' una tierra de hospitalidad, esperanza y fraternidad, donde el cuidado por la creación camina junto al cuidado por las personas», añade Donatella Parisi.