El canciller alemán Friedrich Merz anunció el martes que su gobierno quiere impulsar una amplia reforma del sistema de pensiones en la segunda mitad del año. Según él, Alemania ya no tiene tiempo que perder, ya que la presión sobre el sistema de pensiones aumenta rápidamente con la jubilación de las generaciones más numerosas, según informó el portal Politico.

“Debemos actuar rápidamente, porque los problemas a los que nos enfrentamos no pueden posponerse”, dijo Merz a los periodistas en Berlín, después de que una comisión de expertos, compuesta por académicos y legisladores, presentara 33 recomendaciones para cambiar las pensiones alemanas. El canciller también admitió que el país debería haber tomado medidas similares hace mucho tiempo. “En realidad, ya estamos muy tarde. Deberíamos haber hecho todo esto hace muchos años”, afirmó.

Entre las propuestas se incluye un ahorro para la jubilación financiado con capital, inspirado en el modelo sueco. Otro punto sensible es la vinculación de la edad de jubilación con la esperanza de vida promedio. Según este mecanismo, la edad de jubilación aumentaría aproximadamente seis meses cada diez años a partir de 2032. El informe de la comisión indica que el límite de 70 años no se alcanzaría antes de 2092.

La reforma de las pensiones es parte de un paquete más amplio de medidas largamente pospuestas que también afectarán a los impuestos y al seguro de cuidados a largo plazo. El gobierno conservador liderado por Merz intenta demostrar que, a pesar de las disputas internas, es capaz de tomar decisiones y gobernar. La presión sobre el gabinete también aumenta debido al fortalecimiento de la extrema derecha Alternativa para Alemania.

La reforma también ha recibido el apoyo de Bärbel Bas, copresidenta del partido socialdemócrata SPD y ministra de Trabajo. Hizo hincapié en que las recomendaciones de la comisión constituyen un conjunto completo y que no se pueden seleccionar solo las partes políticamente convenientes. “Quiero decirlo claramente: quiero implementar este paquete”, declaró Bas. Sin embargo, recordó que el gobierno tendrá que obtener el apoyo de sus propias facciones parlamentarias, ya que la última palabra la tendrá el Bundestag alemán.

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