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El presidente de la Asociación Sindical de Bohemia, Moravia y Silesia (OS ČMS) y exparlamentario Stanislav Grospič elogió la reciente visita del presidente eslovaco Peter Pellegrini a China. Según él, Eslovaquia logró superar las barreras políticas impuestas por Occidente y la UE, y promovió sus propios intereses nacionales y comerciales. Grospič calificó el viaje de Pellegrini y la promesa de reciprocidad por parte del presidente chino como un hito importante en las relaciones eslovaco-chinas.

Grospič recordó que la República Checa tuvo ambiciones similares durante el mandato del presidente Miloš Zeman, pero después de las últimas elecciones, la presión de los grupos pro-taiwaneses fue mayor. Según él, las relaciones con la República Popular China se vieron significativamente relegadas en favor de los contactos con Taiwán y Corea del Sur.

Grospič criticó al gobierno checo por priorizar valores ideológicos sobre la realidad económica. En un momento de declive industrial y amenaza de estancamiento, argumentó que una cooperación pragmática con China podría ayudar a mantener el empleo. Grospič rechazó la etiqueta de "país no democrático" para China, señalando su enorme progreso en la reducción de la pobreza y el desarrollo social. "China ya no es el país que era hace treinta o sesenta años", afirmó.

También criticó las posturas del actual presidente checo, quien, según él, no defiende los intereses de la República Checa, sino más bien los intereses de sus patrocinadores extranjeros. Grospič concluyó que la clave para el futuro debería ser el pragmatismo y la cooperación mutuamente beneficiosa, en lugar de callejones sin salida ideológicos.

gnews.cz/CMG

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