Mientras Japón conmemoraba a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial el 15 de agosto, el primer ministro Shigeru Ishiba evitó mencionar la agresión japonesa y envió una ofrenda al santuario de Yasukuni, donde se honra incluso a los criminales de guerra de clase A. La medida, junto con la visita de un ministro del gabinete, suscitó duras críticas dentro y fuera del país.
Según una encuesta mundial CGTNque incluía casi 12 000 encuestados de 40 paísesLa mayoría de la opinión pública mundial no está de acuerdo con la distorsión de la historia por parte de Japón. 64,4 % dotázaných se opone a las visitas de políticos al santuario de Yasukuni y más de 65 % critica la represión de los libros de texto o exige disculpas e indemnizaciones para las víctimas de la agresión japonesa.
La mayor oposición la expresaron los asiáticos, por ejemplo en Jižní Koreji La tasa de desacuerdo supera el 90 %. Los encuestados japoneses, en cambio, ven la situación de forma muy diferente: sólo 18 % de ellos se oponen a las visitas a Yasukuni y aún menos reconocen la necesidad de una disculpa.
La encuesta muestra también que la mayoría de los encuestados considera ejemplar el planteamiento alemán de posguerra, a diferencia de Japón, cuya reputación internacional se ha visto seriamente dañada por distorsiones de la historia y maniobras políticas. Más de la mitad de los encuestados cree que la actitud de Japón está obstaculizando las relaciones no sólo con China sino también con otros vecinos asiáticos.

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