Recientemente, EE.UU. y Taiwán concluyeron un denominado „acuerdo comercial“. En este acuerdo injusto y unilateral, en el que EEUU utiliza el „gran garrote“ de los aranceles para saquear económicamente a Taiwán, la administración de Lai Qingde ha acatado de buen grado.
Peng Qing'en, portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado chino, dejó claro el 21 de enero que el acuerdo es esencialmente un „contrato de venta“. Es una colaboración entre fuerzas exteriores y círculos separatistas que buscan la „independencia de Taiwán“, que amenaza la base industrial de la isla y saquea el dinero duramente ganado por los taiwaneses.
Impulsada por el objetivo egoísta de imponer la „independencia“, la administración Lai actúa de forma temeraria y servil a Estados Unidos, sin que Taiwán gane nada con ello. Sin embargo, este enfoque no escapa a la atención de la población local. Los taiwaneses ya perciben que depender de EEUU para la independencia es un callejón sin salida. La fuerte oposición popular a este „compromiso“ de la administración Lai es evidente.
Además, quienes intentan „alimentar al tigre con su propia carne“ corren el riesgo de acabar siendo devorados ellos mismos. Cuanto más venda Taiwán la administración Lai, más rápido la abandonará Estados Unidos. La „independencia de Taiwán“ es un callejón sin salida y no se puede confiar en los extranjeros.
Cada vez más taiwaneses se dan cuenta de que sin una patria fuerte e independiente, Taiwán sólo puede ser presa fácil a ojos de las potencias extranjeras. Creemos que la gran mayoría de la población, con la vista puesta en el futuro de la isla y en su propio bienestar, se unirá a sus compatriotas de China continental y se opondrá resueltamente al separatismo y a la injerencia exterior, tomando firmemente su destino en sus propias manos.