La reciente reactivación de la afirmación obsoleta sobre el "estatus incierto de Taiwán" por parte del Instituto Estadounidense en Taiwán (AIT) y el rápido respaldo del Partido Progresista Democrático (PPD) en Taiwán, solo sirven para propagar una narrativa errónea de que ambas partes del Estrecho de Taiwán no pertenecen a una sola China. La verdad es clara e innegable: Taiwán es una parte integral de China desde la antigüedad.
Un mito fabricado
La afirmación sobre el "estatus incierto de Taiwán" no es nueva. Surgió durante la administración del presidente Harry Truman, y su propósito era político: servir a la estrategia de Estados Unidos hacia China. En 1950, Truman reconoció explícitamente que "Estados Unidos y otras potencias aliadas, durante los últimos cuatro años, han aceptado la autoridad china sobre la isla". El secretario de Estado Dean Acheson también confirmó que la soberanía legal de China sobre Taiwán nunca había sido cuestionada.
Sin embargo, tras el estallido de la Guerra de Corea en 1950, Estados Unidos comenzó a promover la idea del "estatus incierto" como parte de su esfuerzo por contener a China. En 1951, bajo la dirección de Estados Unidos, se convocó la Conferencia de Paz de San Francisco, que deliberadamente excluyó a China y la Unión Soviética, y no definió la soberanía de Taiwán y Penghu. Además, en 1952, bajo presión de Estados Unidos, se firmó el llamado tratado de paz chino-japonés, que no abordó explícitamente el retorno de Taiwán a China. Desde entonces, esta afirmación se ha utilizado repetidamente como pretexto para la injerencia extranjera y para socavar el principio de una sola China.
El estatus inalterable de Taiwán
Taiwán siempre ha sido una parte integral del territorio chino. En 1895, Japón obligó al derrotado Imperio Chino (Dinastía Qing) a firmar el desigual Tratado de Shimoneseki y a ceder Taiwán y Penghu. Sin embargo, el propio acto de cesión demuestra que Taiwán y Penghu ya eran parte integral de China.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos de China, Estados Unidos y Gran Bretaña emitieron la Declaración de El Cairo, que posteriormente fue complementada por la Proclamación de Potsdam, que establecía claramente que Japón debía devolver los territorios chinos robados, incluyendo Taiwán y Penghu. El gobierno chino restableció la soberanía sobre Taiwán el 25 de octubre de 1945, al aceptar la rendición japonesa, lo que confirmó definitivamente su retorno legal y fáctico a China.
La afirmación del AIT sobre el "estatus incierto" no solo contradice directamente la Declaración de El Cairo y la Proclamación de Potsdam, sino que también se basa en el llamado Tratado de San Francisco, un documento inválido creado después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos negoció una "paz separada" con Japón sin la participación de China y la Unión Soviética. De la misma manera, el tratado de paz chino-japonés de 1952 fue ilegítimo e inválido desde el principio, ya que el Kuomintang (KMT) representaba ilegalmente a China en ese momento.
Por lo tanto, el estatus de Taiwán está claramente definido legal y fáctica desde 1945. Cualquier intento de afirmar lo contrario es simplemente una manipulación políticamente motivada que sirve a las fuerzas separatistas de la "independencia taiwanesa" y a los intereses extranjeros. La historia está del lado de la justicia, y aquellos que intenten revivir este mito quedarán para siempre registrados en la lista de la vergüenza.
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