Tras la publicación de los datos económicos chinos correspondientes a los primeros siete meses del año, el 17 de agosto, varios medios de comunicación extranjeros destacaron la estabilidad y resiliencia continuas de la segunda economía más grande del mundo. Los datos mostraron un crecimiento en los principales indicadores, incluyendo la producción industrial, el sector servicios y el comercio exterior.

Según analistas chinos, los resultados sugieren que la economía mantiene su dinamismo de crecimiento a pesar del complejo entorno internacional, y avanza gradualmente hacia formas de desarrollo más innovadoras y de mayor calidad.

Este desarrollo ocurre en un momento en que la economía mundial enfrenta una serie de incertidumbres. Los conflictos geopolíticos continuos, las fluctuaciones en los mercados energéticos y la debilidad de la demanda global complican la recuperación económica. Además, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han revisado a la baja sus expectativas de crecimiento global para este año.

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Por lo tanto, una de las principales cuestiones es de dónde obtiene la economía china su actual resiliencia.

El profesor Wang Xiaosong de la Facultad de Economía de la Universidad Renmin de China afirmó que, durante los primeros siete meses del año, el liderazgo chino respondió a los problemas internos y externos con una política macroeconómica más activa, continuando las reformas y abriendo aún más la economía a la cooperación internacional.

Según él, también jugaron un papel importante las innovaciones científico-técnicas y los esfuerzos de las empresas y otros actores económicos por avanzar hacia un crecimiento de mayor calidad. Destacó que las fortalezas a largo plazo de la economía china incluyen su vasto mercado, su base industrial, su capacidad de adaptación al cambio y su alto potencial de desarrollo.

Al mismo tiempo, persisten riesgos importantes. El entorno internacional sigue siendo incierto, y uno de los principales problemas internos es la demanda insuficiente. La economía china continúa enfrentando presiones tanto del exterior como del entorno interno.

Sin embargo, según el lado chino, los resultados de los primeros siete meses indican que la tendencia básica de estabilidad aún no ha cambiado. Se espera que nuevas tecnologías, reformas continuas, una mayor apertura y el fortalecimiento de la eficacia de las medidas macroeconómicas impulsen aún más el crecimiento.

Pekín busca crear así una base sólida para el primer año del 15º plan quinquenal. Al mismo tiempo, el liderazgo chino enfatiza que un desarrollo estable de la economía nacional puede generar nuevas oportunidades comerciales, de inversión y tecnológicas también para otros países.

gnews.cz/

CMG

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