Puede que se acerque la primavera, pero nosotros miramos hacia atrás, hacia el final del otoño y el principio del invierno, hacia noviembre. Según la medicina tradicional china, en NOVIEMBREmás vulnerables y debilitados Pulmones. Son un órgano frágil, intolerante al frío y al calor. Son los más elevados de todos los órganos, se extienden por encima de ellos a modo de protección, razón por la que se les daba el sobrenombre de „dosel“ en los antiguos textos médicos. Son el órgano principal que gestiona el movimiento y el intercambio del qi (la fuerza vital y motriz básica) por todo el cuerpo.
Toda la sangre del cuerpo humano pasa a través de los pulmones, razón por la cual a los pulmones también se les llama la corte de todos los vasos sanguíneos. Controlan la piel y el vello corporal. La nariz es la salida externa del qi de los pulmones. La mucosidad, que debe humedecer la cavidad nasal, está controlada por los pulmones. Los pulmones también afectan a la voz, ya que la controlan, son la puerta de entrada a la voz. De los cinco elementos emocionales básicos, los pulmones están asociados a pena y dolor. El reloj de los órganos nos dice que los pulmones trabajan más entre 3. hasta las 5 de la mañana..
Los pulmones sostienen, complementan y regulan el qi de todos los órganos internos.
¿Cómo sabemos si los pulmones están debilitados?
El trabajo de todo el sistema respiratorio depende del buen estado de los pulmones. Si los pulmones no están en buen estado, tampoco lo estarán los bronquios y la tráquea. La medicina china considera que la causa de diversos trastornos respiratorios, tos, bronquitis, asma, falta de aliento y otros problemas es un debilitamiento de los pulmones y de su qi (o incluso de los riñones, que aportan qi). Si se deteriora la función de los pulmones de controlar el movimiento del agua, la mucosidad se espesa y aparecen hinchazones blandas y acuosas. La falta de aliento, las palpitaciones, la coloración azulada de los labios y la lengua se deben a un qi pulmonar debilitado, que no cumple adecuadamente la función de controlar la circulación sanguínea y reponer la sangre. Unos pulmones sanos se manifiestan por una piel sana y un qi defensivo fuerte que asegura las defensas del organismo. Si el qi de los pulmones se debilita, se deteriora la calidad de la piel, el cabello, las glándulas sudoríparas y la inmunidad. También tiene un gran efecto sobre los cambios en la calidad de la voz.
¿Cómo conseguir el equilibrio y cómo fortalecer los pulmones?
Es muy sencillo, estemos conectados con la naturaleza, observémosla de cerca, imitémosla y nuestros pulmones serán fuertes. Es importante acostarse antes, levantarse temprano por la mañana, preferiblemente con la salida del sol, para garantizar la paz mental. Al igual que los árboles se repliegan sobre sí mismos, hagamos acopio de energía mental y física para los meses de invierno, dirigiendo nuestra atención hacia nosotros mismos, no hacia el mundo exterior. Pasemos mucho tiempo al aire libre, aprendiendo técnicas de respiración adecuadas para que el cuerpo reciba suficiente oxígeno. La mejor medicina para los pulmones y el colon es el ejercicio. Evitemos los ambientes con humo y las actividades nocturnas frecuentes. Inspirar y espirar incluye la capacidad de tomar y dar. La respiración debe ser armoniosa, al igual que el tomar y el dar en la vida.
¿Qué alimentos favorecen la salud pulmonar?
El otoño es una estación seca, por lo que debemos hidratar más nuestros pulmones. La sequedad es mala para los pulmones. Un buen alimento es el arroz integral, que abastece a los órganos qi y los protege de la sequedad. Además, las verduras blancas finas como el apio, la coliflor y la raíz negra tienen un efecto beneficioso sobre los órganos de metal. Los rábanos, los puerros, las cebollas, el rábano picante y las especias picantes son buenos ayudantes. El sabor del elemento Metal es picante. Estos alimentos fortalecen los pulmones y aumentan la inmunidad. Para evitar los resfriados, consuma caldos de carne y sopas de verduras con legumbres, abundantes puerros, cebollas y especias. Entre las verduras, recomendamos la col blanca, el colirrábano, las zanahorias, el ajo y las verduras fermentadas. De frutas, son adecuadas las uvas, la pera, los albaricoques, las manzanas y los dátiles. La canela, el anís, el hinojo, el regaliz, el jengibre y muchos otros nos calientan. Incluso en las hierbas buscamos ayudantes, son el llantén, el cardo mariano, la pulmonaria, la ortiga, la caléndula. Intentamos evitar por completo los alimentos que aportan frialdad al cuerpo y nos agobian, como los productos lácteos y la harina blanca. Limitamos el consumo de café y té negro.
Este artículo ha sido publicado con la amable autorización de de la revista Sphere
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