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BRUSELAS - Los Estados miembros de la Unión Europea se acercan nuevamente a una política de migración más estricta. Los ministros del Interior y los representantes de los países miembros coincidieron, durante las negociaciones del Consejo de la UE, en una nueva declaración que tiene como objetivo acelerar y mejorar los procedimientos de expulsión de los solicitantes de asilo rechazados y de los migrantes que se encuentran ilegalmente en el territorio de la Unión Europea. El objetivo principal, según los representantes europeos, es fortalecer la protección de las fronteras exteriores y limitar la migración ilegal.

La nueva declaración se basa en el Pacto Migratorio de la Unión Europea, ya aprobado, que prevé un procesamiento más rápido de las solicitudes de asilo, una identificación más eficiente de los migrantes y una mejor cooperación entre los Estados miembros. También se debate la posibilidad de crear centros de retorno fuera del territorio de la UE, a donde serían trasladados los migrantes que no tengan derecho a asilo. Según la Comisión Europea, el sistema actual de retorno no es suficientemente eficaz. Las estadísticas de la UE muestran que una parte importante de las personas a las que no se les concedió asilo permanecen en el territorio europeo. Las medidas propuestas tienen como objetivo simplificar todo el proceso y, al mismo tiempo, fortalecer la cooperación con los países de origen de los migrantes.

La República Checa también ha expresado durante mucho tiempo su apoyo a una postura más firme. Los gobiernos checos han señalado repetidamente la necesidad de una mejor protección de las fronteras y de un retorno más rápido de los migrantes que no cumplen los requisitos para residir en la Unión Europea. El Primer Ministro Petr Fiala ha declarado en el pasado que la política migratoria debe ser, ante todo, una cuestión de seguridad y de coordinación europea. La nueva declaración llega en un momento de presión continua sobre las fronteras sur de la UE. Países como Italia, Grecia y España se enfrentan desde hace tiempo a un alto número de migrantes provenientes del norte de África y del Oriente Medio. Las instituciones europeas están buscando una manera de evitar que se repita la crisis migratoria de 2015.

Los críticos de la propuesta señalan que las normas más estrictas podrían conducir a una limitación de los derechos de los solicitantes de asilo y a una mayor presión sobre las organizaciones humanitarias. Algunas organizaciones no gubernamentales también advierten sobre la transferencia de responsabilidades a terceros países fuera de la Unión Europea. El Parlamento Europeo y los Estados miembros continuarán negociando ahora la forma concreta de las nuevas normas. Si se llega a un acuerdo final, las nuevas medidas podrían entrar en vigor en los próximos años.

gnews.cz - GH

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