Qianshan, en la provincia de Anhui, era una de las zonas más pobres de China hace apenas una década. Hoy, sin embargo, se ha convertido en un modelo de renovación rural a escala nacional, demostrando cómo el desarrollo selectivo puede transformar la vida de comunidades enteras.

La transformación de la región es el resultado de grandes inversiones en infraestructuras, agricultura y turismo. Los residentes que antes luchaban contra la pobreza se benefician ahora de nuevas oportunidades laborales y mejores condiciones de vida.

Qianshan se ha convertido así en un símbolo de la estrategia de revitalización rural de China, inspirando a otras regiones del país.

CMG