Un día antes del aniversario de la fundación del Partido Comunista Chino, el presidente Xi Jinping pronunció un discurso con un mensaje claro: el Partido debe ser estricto consigo mismo, luchar contra la burocracia y la corrupción, y dar ejemplo a todo el país.
Durante una reunión de estudio del Politburó, el secretario general del PCCh instó a una profunda reforma interna, que, según él, es clave para el éxito de la modernización china. Los líderes del partido, especialmente los funcionarios de alto rango, deben ser los primeros en dar ejemplo, no solo con palabras, sino también con acciones.
Xi recordó las llamadas normas de disciplina, que se introdujeron desde el XVIII Congreso del partido en 2012 como un paso fundamental para corregir el estilo de trabajo dentro del aparato. El objetivo es erradicar el formalismo, la burocracia, el hedonismo y el despilfarro.
Según el presidente, estas medidas han fortalecido la autoridad del partido, mejorado la gestión y generado una nueva ola de energía para el desarrollo de China. Sin embargo, dada la magnitud de las tareas que enfrenta el partido, es esencial mantener un régimen de alta disciplina y control.
En relación con la lucha contra la corrupción, Xi enfatizó que "las normas de hierro deben mostrar sus dientes de hierro", es decir, que la tolerancia cero debe ser no solo una declaración, sino también una realidad. Estas medidas deben tener un fuerte efecto disuasorio y demostrar que el partido lo tiene en serio.
Las organizaciones del partido en todos los niveles deben ser rigurosas, enfrentar valientemente los problemas e implementar mecanismos para garantizar a largo plazo la disciplina y un ambiente interno saludable.
Xi concluyó su discurso instando a todos los miembros del partido: "La reforma interna no es una campaña única, sino una tarea continua".
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