PRAGA – El primer ministro checo Andrej Babiš instó a la restricción inmediata del régimen Schengen con respecto a España. Reaccionó así a la decisión del gobierno español de permitir la legalización de la estancia de un gran número de migrantes ilegales. Según el jefe de gobierno, se trata de un paso que va en directa contradicción con los esfuerzos de la Unión Europea por endurecer las normas migratorias y reforzar la protección de las fronteras exteriores.
Babiš calificó la actuación de Madrid de "absolutamente escandalosa" y señaló que es inaceptable que un Estado miembro de la Unión Europea impulse una política migratoria basada en la legalización retroactiva de la estancia irregular, precisamente en un momento en que las instituciones europeas y la mayoría de los países miembros se esfuerzan por reducir la migración ilegal y aplicar una política de retornos más rigurosa.
El primer ministro criticó especialmente la decisión del gobierno de izquierdas español, que permitió obtener residencia legal a los migrantes que llevaban largo tiempo viviendo en España antes del 1 de enero del presente año. El requisito era acreditar una estancia ininterrumpida y carecer de antecedentes penales. Las solicitudes podían presentarse hasta finales de junio y, según los datos disponibles, casi 1,2 millones de personas se acogieron a esta posibilidad.
Según Babiš, una legalización de tal magnitud puede constituir un peligroso precedente para otros Estados miembros. Advirtió de que medidas similares pueden aumentar el atractivo de la Unión Europea para nuevas oleadas migratorias y debilitar la confianza de los ciudadanos en la política migratoria europea común.
El jefe de gobierno propuso por ello que la Unión Europea considere la restricción de los beneficios derivados del espacio Schengen a los Estados que, en su opinión, actúan en contradicción con las normas acordadas conjuntamente. Tal medida debería, según él, enviar una señal clara de que las decisiones unilaterales con impacto en todo el espacio Schengen no pueden quedar sin respuesta.
La cuestión de la migración es desde hace tiempo uno de los temas más debatidos de la política europea. Mientras algunos Estados abogan por una protección más estricta de las fronteras, retornos más rápidos de los solicitantes de asilo rechazados y la reducción de la migración ilegal, otros países buscan vías para integrar a las personas que llevan largo tiempo en su territorio.
La propuesta del primer ministro Andrej Babiš probablemente suscitará un nuevo debate entre los Estados miembros sobre el futuro del espacio Schengen y sobre hasta qué punto los gobiernos individuales pueden decidir de manera autónoma sobre la política migratoria sin afectar con ello a la seguridad y el funcionamiento de toda la Unión Europea. La disputa pone de manifiesto al mismo tiempo las persistentes diferencias de criterio entre los países europeos a la hora de abordar la problemática migratoria y el futuro de la política común de asilo.
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