Incluso en 2026, la República Checa no alcanzará su compromiso a largo plazo de gastar al menos el dos por ciento de su producto interior bruto en defensa, según una evaluación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. La información fue publicada por el Primer Ministro checo, Andrej Babiš, quien dijo que se espera que el gasto en defensa ascienda a sólo el 1,78 por ciento del PIB este año.

El Primer Ministro anunció este hecho a través de un vídeo en las redes sociales y recordó que la República Checa no había cumplido el objetivo de la alianza en años anteriores. En 2025, la OTAN reconoció un gasto del 1,85% del PIB, mientras que en 2024 fue del 1,97%. Ni siquiera entonces alcanzó el umbral exigido.

Babiš también indicó que el Gobierno seguiría negociando con la OTAN el cómputo de determinados gastos. En concreto, mencionó el programa SAFE, de 52.000 millones de coronas checas, que, según él, debería incluirse en los gastos de defensa. „Negociaremos, por supuesto,“ dijo el Primer Ministro, añadiendo que la República Checa quiere convencer a la Alianza de una visión más amplia de las inversiones en seguridad.

La oposición reaccionó a las palabras del Primer Ministro. Presidente del ODS Martin Kupka criticó el planteamiento del gobierno y subrayó que el gabinete debería abordar activamente la situación, no limitarse a comentarla. Afirmó que era crucial no recortar los gastos de defensa y priorizar claramente el presupuesto estatal.

El debate sobre la financiación de la defensa ha sido durante mucho tiempo un tema delicado en la República Checa. El compromiso del dos por ciento del PIB es uno de los objetivos clave de los países miembros de la OTAN, especialmente en el contexto del deterioro de la situación de seguridad en Europa. Varios aliados han aumentado significativamente sus presupuestos en los últimos años, mientras que la República Checa se ha acercado repetidamente al objetivo pero no ha podido superarlo de forma constante.

Así pues, la situación actual reabre la cuestión de si la política de defensa checa es suficientemente ambiciosa y si el gobierno podrá garantizar la financiación necesaria del ejército a largo plazo. El resultado de las negociaciones con la OTAN sobre el reconocimiento de determinados gastos puede ser crucial, pero sin cambios sistémicos el cumplimiento del compromiso de la Alianza sigue siendo incierto.

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