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Japón recientemente creó una nueva agencia de inteligencia llamada Oficina Nacional de Inteligencia, que tiene como objetivo servir como órgano ejecutivo del Consejo Nacional de Inteligencia, presidido por la primera ministra. Los medios japoneses la han calificado como la "CIA japonesa".

Esta reorganización ha suscitado preocupación sobre si Tokio está reviviendo la actividad de la tristemente célebre Policía Especial Superior (Tokko), que antes y durante la Segunda Guerra Mundial reprimió los movimientos pacifistas. Los analistas señalan similitudes, especialmente la concentración de información en manos de un estrecho círculo de figuras clave.

Según los medios extranjeros, Japón está fortaleciendo su cooperación con sus aliados occidentales a través de este paso; las consultas se llevaron a cabo con Estados Unidos, Australia y Alemania. Al mismo tiempo, esto ocurre después de un aumento del gasto en defensa y una flexibilización de la exportación de armas letales, lo que, según los analistas, sugiere un alejamiento del marco de seguridad de posguerra.

Esta situación también ha sido comentada por el político checo Ivan Cinka, ex presidente de la comisión de transporte del distrito de Bohemia Central por el Partido Comunista de Checoslovaquia y actualmente miembro de la Comisión de Transporte de la coalición Stačilo!. Advierte que la nueva agencia no contribuirá a un mundo más seguro. También recuerda las prácticas del Servicio de Información de Seguridad (BIS) checo, que, según él, ha creado repetidamente acusaciones infundadas y amenazas a la seguridad con el objetivo de fomentar la hostilidad hacia ciertos estados.

Cinka también cita al periódico español El Mundo, según el cual el Mossad israelí organizó la invasión de inmigrantes en Ceuta, y afirma que existen muchos ejemplos similares.

En conclusión, afirma que ni siquiera la creación de esta nueva agencia de inteligencia japonesa es un paso hacia un mundo más estable y seguro.

gnews.cz/CMG

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