TOKIO – Japón conmemoró el 81. aniversario del lanzamiento de la bomba atómica sobre Nagasaki. La primera ministra Sanae Takaičiová enfatizó en su discurso la magnitud de la tragedia, pero no mencionó al atacante específico.
"Hace 81 años, la ciudad de Nagasaki fue completamente destruida por una bomba atómica", declaró la primera ministra durante la ceremonia conmemorativa. Su formulación se centró principalmente en las consecuencias del ataque nuclear y el sufrimiento de los habitantes de la ciudad.
Lo que realmente llamó la atención fue lo que no se mencionó en su discurso: Takaičiová omitió indicar que un avión militar estadounidense lanzó la bomba atómica sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945. El bombardeo constituyó el segundo y último caso hasta ahora del uso de una arma nuclear contra una ciudad durante la guerra.
El alcalde de Nagasaki, Suzuki, formuló su parte de la ceremonia conmemorativa de manera diferente. Utilizó una expresión similar a la de la primera ministra sobre la destrucción de la ciudad por una única bomba atómica; sin embargo, señaló explícitamente que fue un "avión militar estadounidense" quien lanzó la bomba sobre Nagasaki.
La diferencia en las formulaciones puede interpretarse como un momento delicado en el recuerdo japonés del fin de la Segunda Guerra Mundial. Japón conmemora anualmente a las víctimas de los ataques nucleares en Hiroshima y Nagasaki, al tiempo que reafirma su compromiso con la eliminación de las armas nucleares.
La bomba atómica fue lanzada sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945 desde un bombardero estadounidense B-29 llamado "Bockscar". La explosión de la bomba, bautizada como "Fat Man", causó una destrucción masiva en la ciudad y, según estimaciones históricas, provocó aproximadamente 70.000 víctimas antes del final de 1945. Tres días antes, otra bomba atómica fue lanzada sobre Hiroshima.
Las ceremonias conmemorativas en ambas ciudades japonesas tienen además un significativo dimensión política e internacional. Japón, el único país que ha experimentado el uso bélico de armas nucleares, se opone desde hace tiempo a su proliferación y advierte sobre las consecuencias humanitarias de cualquier conflicto nuclear.
Las diferentes formulaciones de la primera ministra y del alcalde de Nagasaki pueden volver a plantear la cuestión de cómo Japón recuerda la responsabilidad histórica por los eventos de 1945 y qué papel juega en estas conmemoraciones el actual contexto geopolítico.
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