La startup alemana Proxima Fusion, junto con el estado de Baviera, la empresa energética RWE y el Instituto Max Planck de Física del Plasma, han firmado un memorando de entendimiento para construir la primera central de fusión comercial de la historia. Según los socios, el proyecto representa un gran paso hacia una nueva era de energía sin emisiones.
Primer Ministro de Baviera Markus Söder describió la iniciativa como otro hito en el desarrollo tecnológico de la región. „La fusión nuclear representa una tecnología totalmente nueva capaz de suministrar electricidad estable, limpia y sin emisiones en cantidades prácticamente ilimitadas“.“ dijo. Podría cubrir el rápido crecimiento del consumo de energía provocado por la electromovilidad, la inteligencia artificial y los centros de datos, añadió.
El proyecto se divide en dos fases principales. En la primera, se construirá el reactor de demostración Alfa, con un coste de unos 2.000 millones de euros. La instalación se construirá en Garching, cerca de Múnich, junto al centro de investigación del Instituto Max Planck de Física del Plasma, y su objetivo es demostrar por primera vez la llamada ganancia neta de energía, condición en la que un reactor produce más energía de la que consume para funcionar. Se espera que entre en funcionamiento en la década de 2030.
El proyecto de demostración irá seguido de una central eléctrica comercial llamada Stellaris, prevista en Gundremmingen (Baviera), en el emplazamiento de una antigua central nuclear que se cerró en 2021. El emplazamiento lo proporcionará el grupo energético RWE, que también aportará su experiencia en la construcción y explotación de centrales eléctricas a gran escala.
La financiación será una combinación de fuentes públicas y privadas. El gobierno bávaro ha indicado que podría cubrir hasta el 20% de los costes, mientras que Proxima Fusion planea recaudar otro 20% aproximadamente de inversores internacionales. El resto de la financiación se negociará con el gobierno federal alemán.
La tecnología del proyecto se basa en el llamado stellarator, una alternativa a los tokamaks más utilizados. Este concepto promete una contención del plasma más estable, requisito clave para el funcionamiento seguro y a largo plazo de los reactores de fusión.
Europa lleva mucho tiempo a la cabeza de la investigación en fusión, pero ningún país ha sido capaz hasta ahora de transferir la tecnología a la explotación comercial. Si el proyecto avanza según lo previsto, podría dar a Alemania un papel importante en la futura industria energética mundial y reducir al mismo tiempo la dependencia del continente de las importaciones de energía.
Según los socios, la construcción del reactor de demostración y la posterior central eléctrica podrían crear miles de puestos de trabajo y sentar las bases de una industria completamente nueva en Europa.
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