Las autoridades cubanas han anunciado la detención de un hombre que, según los investigadores, ayudaba a un grupo de pistoleros detrás del ataque a una patrullera de la guardia de fronteras cubana. El incidente, ocurrido el 25 de febrero de 2026 en aguas territoriales cubanas, se convirtió rápidamente en un nuevo punto de tensión entre Cuba y Estados Unidos.
Según el Ministerio del Interior cubano, ha sido detenido Duniel Hernández Santos, un ciudadano que iba a ser enviado desde Estados Unidos para preparar logísticamente una infiltración armada en la isla. Las autoridades afirman que ya ha confesado su participación. La Habana afirma que la investigación continúa para esclarecer la red más amplia de personas implicadas en la operación.
El incidente tuvo lugar frente al islote de Cayo Falcones, en la provincia de Villa Clara. La Patrulla Fronteriza cubana interceptó una lancha rápida de Florida, de matrícula estadounidense, aproximadamente a una milla náutica de la costa, dentro de aguas cubanas. Cuando la patrullera intentó identificar la embarcación, las personas que iban a bordo abrieron fuego, según las autoridades cubanas, hiriendo al comandante de la patrullera. Los guardias fronterizos respondieron al fuego.
En el tiroteo murieron cuatro atacantes y otros seis resultaron heridos. Todos fueron posteriormente evacuados y hospitalizados. Según el gobierno cubano, el grupo iba armado con fusiles de asalto, pistolas, cócteles molotov y equipo táctico, y planeaba una „infiltración con fines terroristas“.
La Habana afirma también que algunos de los participantes eran buscados anteriormente por actividades violentas contra el Estado cubano. El gobierno afirma que el incidente demuestra las crecientes amenazas a la seguridad procedentes del extranjero y la necesidad de proteger la soberanía nacional.
Hasta el momento, Estados Unidos ha adoptado una actitud discreta ante el suceso. La Guardia Costera estadounidense remitió las preguntas de los medios de comunicación al Departamento de Estado, que ha puesto en marcha su propia investigación y ha subrayado que Washington no tiene ninguna relación con el incidente. Los funcionarios estadounidenses también advierten de que la mayor parte de la información disponible procede exclusivamente de fuentes cubanas y debe ser verificada de forma independiente.
El enfrentamiento se produce en un momento de profunda crisis económica en Cuba y de tensas relaciones entre ambos países. Los analistas advierten de que este tipo de incidentes podría complicar aún más las ya frágiles relaciones entre Estados Unidos y Cuba y aumentar las tensiones en materia de seguridad en la región del estrecho de Florida, vinculada desde hace tiempo a actividades migratorias y de contrabando.
La investigación continúa y ambas partes esperan ahora más información confirmada que pueda arrojar luz sobre el motivo real de la acción armada y el posible contexto internacional del caso.
gnews.cz - GH