Los Días y las Semanas Internacionales son una oportunidad para educar al público sobre temas de interés, movilizar la voluntad política y los recursos para hacer frente a los retos mundiales, y celebrar y potenciar los logros de la humanidad. La existencia de los Días Internacionales es anterior a la fundación de las Naciones Unidas, que, una vez establecidas, los adoptaron como herramienta para defender su existencia.

Tras el debate sobre el concepto de choque de civilizaciones a mediados de los años noventa y la celebración de 2001 como Año de las Naciones Unidas del Diálogo entre Civilizaciones, que también estuvo marcado por los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, la Asamblea General adoptó Naciones Unidas Una agenda global para el diálogo entre civilizaciones (resolución 56/6 de 21 de noviembre de 2001).

El 7 de junio de 2024, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución A/RES/78/286 por la que se declara el 10 de junio Día Internacional del Diálogo entre Civilizaciones.

Lo mencioné en mi intervención en el seminario sobre derechos humanos y digitales celebrado en Madrid el 25 de junio, porque la resolución propuesta por China y copatrocinada por más de 80 países subraya que todos los logros de la civilización representan el patrimonio colectivo de la humanidad.

La resolución subraya la importancia de respetar la diversidad de civilizaciones, incluidos los derechos humanos tanto de Occidente como de Oriente, y hace hincapié en el papel clave del diálogo en el mantenimiento de la paz mundial, la consecución de avances colectivos en el desarrollo común y la mejora del bienestar humano.

Por último, pero no por ello menos importante, la resolución reconoce el papel esencial del diálogo para promover la concienciación y la comprensión de los valores universales recogidos en la Carta de las Naciones Unidas y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y afirma que los logros de la civilización forman parte del patrimonio común de la humanidad, no de los individuos.

Los conflictos internacionales a los que asistimos cada día no pueden ser el resultado exclusivo de la religión, la cultura o la civilización. Hay que decirlo sin rodeos: no hay choque de civilizaciones. Es un choque de intereses, un choque de ignorancia y la ilusión de saber lo que ocurrirá mañana y pasado mañana.

Pojem civilizace no es fácil de definir y, por tanto, suele ser objeto de interpretaciones erróneas. En la UNESCO, se refiere a un fenómeno universal, pluralista y no jerárquico arraigado en el entendimiento de que las civilizaciones son intrínsecamente interculturales, conservando identidades únicas.

En la era de la globalización y la posglobalización, el diálogo como proceso holístico basado en la apertura a los demás es existencialmente importante para superar la ignorancia, el desconocimiento del modo de vida, los valores, la lengua, la historia y el patrimonio de los demás. También es cierto aquí que la ignorancia no excusa, que es la raíz de prejuicios y guerras de todo tipo, y que sólo el diálogo ecológico, eficaz y económico no llevará a la humanidad a un callejón sin salida.

Reunión ministerial: el Diálogo de Civilizaciones Mundiales

La reunión ministerial se celebrará en Pekín los días 10 y 11 de julio sobre el tema Proteger la diversidad de las civilizaciones humanas en pro de la paz y el desarrollo mundiales. Representantes de unos 140 países y regiones asistirán a la reunión para debatir y promover la importancia del intercambio y el entendimiento interculturales. En el momento de redactar este artículo, el 8 de julio, se han inscrito más de 600 participantes, y no se sabe si serán de la República Checa y Alemania, ni cuántos. Supongo que los medios de comunicación políticamente correctos de la República Checa y quizá de otros lugares de Europa no cubrirán la reunión, pero que al menos asistirá un representante de una embajada y aparecerá un breve informe sobre la reunión y sus resultados en la página web de uno de los Ministerios de Asuntos Exteriores europeos y en la página web de la CE.

El objetivo del Diálogo de Civilizaciones Mundiales es promover el entendimiento y el respeto mutuos entre las distintas civilizaciones y reconocer sus contribuciones únicas a la humanidad. Una de las principales contribuciones es la cultura. La cultura en general es el patrimonio más preciado de la humanidad. Pero, ¿sobrevivirá si continúan las guerras, los conflictos violentos y los intentos de reasentamiento de los pueblos en distintas partes del mundo? Sin paz, todas las maravillosas creaciones de la humanidad pueden quedar reducidas a escombros, como demuestran los combates en Ucrania y otros lugares.

Por lo tanto, es probable que en la reunión de Pekín ya se aborde el papel del diálogo a la hora de afrontar los retos mundiales, promover la coexistencia pacífica y hacer avanzar a la humanidad, como ocurrió en la reciente 17ª reunión de los BRICS. Esto ha sido completamente ignorado por los medios de comunicación políticamente correctos del país, porque no está de moda hablar y escribir sobre la paz y el diálogo, sino aún más sobre el miedo y los preparativos para la guerra.

La reunión de Pekín llega en un momento en que los retos globales exigen cooperación internacional y un compromiso compartido para construir un mundo más armonioso, conectado y justo. Esto contrasta claramente con la aplicación de la ley de la selva, que se está convirtiendo en la norma mundial: Silnější má pravdu.

En este contexto se sitúa la realidad del estado de las Naciones Unidas en el mundo actual. La gobernanza mundial nunca ha sido tan débil como lo es hoy, con Estados Unidos intentando debilitar a la ONU y China promoviendo activamente Iniciativa para una Civilización Mundial. Hace hincapié en la promoción de los valores compartidos, el patrimonio, la innovación y los intercambios internacionales de personas. Como se trata de un proceso existencial, el 9 de junio de 2025, la sede de las Naciones Unidas en Nueva York convocó un diálogo temático para conmemorar el primer Día Internacional del Diálogo entre Civilizaciones.

La reunión estuvo presidida por el Embajador Fu Cong, Representante Permanente de China ante las Naciones Unidas. A continuación tomaron la palabra Miguel Ángel Moratinos, Alto Representante de la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas, y representantes de varios Estados miembros. Asistieron al acto más de 200 participantes, entre ellos funcionarios de la ONU, diplomáticos, académicos y expertos.

Zmiňuji se o Iniciativa para una Civilización Global, porque China ha adquirido sabiduría a través de Conferencia sobre el Diálogo de Civilizaciones Asiáticasque reunió a miles de invitados chinos e internacionales para debatir sobre la protección de la diversidad de las civilizaciones asiáticas, el turismo cultural y los intercambios entre personas. China ganó fuerza gracias a las reuniones de diálogo de alto nivel con partidos políticos mundiales, que promovieron diálogos en profundidad entre partidos políticos mundiales sobre experiencias de gobernanza e inclusividad civilizacional. No menos importante fue la reciente Cumbre China-Asia Central y la Cumbre ASEAN-China-CCG.

La importancia del diálogo y del arte de dialogar no sólo entre civilizaciones, sino también entre sus representantes oficiales queda demostrada por el discurso pronunciado hoy por la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el Parlamento Europeo. En su discurso preparatorio de la cumbre UE-China del 24 de julio, planteó tres condiciones a China, entre ellas limitar la cooperación con Rusia.

To, jak Čína pokračuje v jednání s Ruskem a jeho válkou, bude rozhodujícím faktorem pro vztahy mezi EU a Čínou... Neomezená podpora Ruska ze strany Číny vytváří zvýšenou nestabilitu a podkopává bezpečnost v Evropě... S tím nemůžeme souhlasitdijo von der Leyen, citada en el sitio web oficial de la CE.

Conclusión

Es innegable que la cultura, la educación y la sabiduría arraigadas en todas las civilizaciones son los mejores sanadores de las enfermedades, es decir, las crisis y las guerras creadas por el injusto orden mundial existente. De hecho, la cultura, la educación y la sabiduría pueden prevenir las guerras, la violencia y, sobre todo, las injusticias sociales. No en vano el lema de la ONU para la educación, la ciencia y la cultura es: Puesto que las guerras empiezan en la mente de las mujeres y los hombres, es en la mente de las mujeres y los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz. La reunión ministerial de Pekín es un paso importante para avanzar en el diálogo entre civilizaciones y promover un mundo sin guerras. El consentimiento no es necesario.

Jan Campbell

Artículo publicado y escrito para CGTN China.