El multimillonario visionario Elon Musk, responsable de Tesla, ha anunciado que su empresa pondrá en marcha en Austin (Texas) un esperado servicio de robotaxi o taxi sin conductor.
Según su publicación en la red social X, se espera que el servicio se ponga en marcha el 22 de junio de 2025. Además, Musk dijo que a partir del 28 de junio de 2025, día de su cumpleaños, los coches Tesla Model Y recién fabricados saldrán de la fábrica de Austin y conducirán de forma autónoma directamente a las puertas de los clientes, sin necesidad de conductor. Este ambicioso plan es el siguiente paso de Tesla hacia el transporte totalmente autónomo y marca un hito importante en la tecnología de autoconducción.
Elon Musk reveló sus planes a través de un post en la red social X, donde dio una fecha concreta para el lanzamiento del servicio robotaxi y las primeras entregas de coches autónomos a clientes. Según Musk, el servicio de robotaxi incluirá inicialmente un número limitado de vehículos, concretamente entre 10 y 20 Model Y aproximadamente, que estarán equipados con la última versión de la tecnología Full Self-Driving (FSD) Unsupervised. Esta versión permite a los vehículos conducir sin conductor humano y basarse únicamente en inteligencia artificial, cámaras y redes neuronales.
Inicialmente, el servicio estará "geovallado", lo que significa que los coches solo circularán por determinadas zonas preseleccionadas de Austin que Musk ha identificado como las más seguras.
Tesla lleva varios días probando sus coches autónomos Model Y en carreteras públicas de Austin sin conductor al volante. Estas pruebas han transcurrido sin incidentes, lo que Musk destacó como prueba de la preparación de la tecnología. Se espera que el servicio de robotaxi empiece con una pequeña flota de diez vehículos, y Musk planea ampliarlo rápidamente a cientos o miles de coches en unos meses si el lanzamiento tiene éxito.
Tesla también está trabajando con la ciudad de Austin para desarrollar el servicio, aunque algunas fuentes sugieren que la comunicación con las autoridades locales no ha sido del todo fluida, sobre todo en lo relativo al marco normativo y la obtención de permisos.
El plan de Musk llega en un momento en que Tesla se enfrenta a la presión competitiva de empresas como Waymo, que ya opera servicios comerciales de robotaxi en varias ciudades de Estados Unidos. A diferencia de Waymo, que utiliza sofisticados sensores como lidar y radar, Tesla confía en su sistema Tesla Vision, basado en cámaras e inteligencia artificial. Musk calificó este enfoque de "más general" y barato, lo que podría permitir que el servicio se amplíe más rápidamente.
El anuncio despertó el entusiasmo de los seguidores e inversores de Tesla, que llevan tiempo esperando que Musk cumpla su promesa de vehículos totalmente autónomos. Sin embargo, algunos críticos y expertos en seguridad han expresado su preocupación por la preparación de la tecnología FSD. Por ejemplo, la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA) está investigando accidentes relacionados con la FSD en condiciones de baja visibilidad, lo que aumenta la presión sobre Tesla para que demuestre la seguridad de su sistema.
Además, la implicación política de Musk, incluido su reciente conflicto con el presidente Donald Trump por la ley fiscal, ha suscitado especulaciones sobre posibles obstáculos regulatorios. Algunos analistas temen que la administración Trump pueda intensificar su supervisión de Tesla en respuesta a estas disputas. En cambio, Austin, donde tiene su sede Tesla, se considera una ciudad con normas relativamente benévolas para los vehículos autónomos, lo que facilita las pruebas y el lanzamiento del servicio.
El lanzamiento del servicio de robotaxi es clave para Tesla, ya que Musk ha desplazado el foco estratégico de la empresa del desarrollo de nuevos coches eléctricos más baratos a la tecnología autónoma y los robots humanoides como Optimus. Según Musk, la autonomía y Optimus son "lo único que realmente importa a largo plazo". Si el piloto de Austin tiene éxito, Tesla planea ampliar el servicio a otras ciudades como Los Ángeles y San Francisco, y en el futuro permitir a los propietarios de Tesla añadir sus vehículos a la red de robotaxi, lo que podría generar ingresos adicionales.
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