CIUDAD DEL VATICANO - El arzobispo Ettore Balestrero, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y las organizaciones internacionales en Ginebra, declaró durante una discusión del grupo de expertos gubernamentales que las armas controladas por la inteligencia artificial "nunca deberían decidir sobre la vida de un ser humano".

Alessandro Di Bussolo - Ciudad del Vaticano

Para la Santa Sede, es "de suma importancia" garantizar un "instrumento jurídicamente vinculante" que prohíba el uso de las llamadas "armas autónomas letales", y, mientras tanto, "establecer una moratoria inmediata sobre su desarrollo y uso". Así lo destacó el arzobispo Ettore Balestrero, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y las organizaciones internacionales en Ginebra, en su discurso durante la segunda sesión del Grupo de Expertos Gubernamentales (GGE) de 2024 sobre las nuevas tecnologías en el ámbito de los sistemas de armas autónomas letales (LAWS), que se celebra en Suiza del 26 al 30 de agosto.

Discurso del Papa en la reunión del G7 sobre inteligencia artificial

Refiriéndose al discurso del Papa Francisco sobre la inteligencia artificial, pronunciado el 14 de junio ante los líderes del grupo G7 reunidos en Borgo Egnazia, Italia, Balestrero recordó que el Papa instó a "reconsiderar el desarrollo y el uso de dispositivos como las llamadas armas autónomas letales, y, en última instancia, prohibir su uso. Esto debe comenzar con un compromiso firme y concreto de establecer un mayor y más adecuado control humano. Ninguna máquina debería decidir jamás si quitar la vida a un ser humano". Según el prelado, sin embargo, los campos de batalla actuales "se están convirtiendo también en un campo de pruebas para armas cada vez más sofisticadas".

Las armas autónomas no son entidades moralmente responsables

La Santa Sede, continuó el arzobispo, apoya y valora el enfoque del grupo de expertos "para analizar las posibles funciones y los aspectos tecnológicos de los sistemas de armas autónomas", ya que la identificación de sistemas "incompatibles con el derecho humanitario internacional y otras obligaciones internacionales existentes" podría ser muy útil para establecer prohibiciones y restricciones "teniendo en cuenta los aspectos éticos más amplios". Según la Santa Sede, precisó el observador permanente, "los sistemas de armas autónomas no pueden considerarse sujetos moralmente responsables". La persona humana, dotada de razón, "posee una capacidad única de juicio moral y toma de decisiones éticas, que ningún conjunto de algoritmos, por muy complejos que sean, puede imitar". Por lo tanto, la delegación de la Santa Sede valora las referencias a "un control adecuado" y al "juicio humano" en el "documento de trabajo" que se elaboró como base para la discusión en la sesión, aunque también insta a una "mayor claridad y a una comprensión uniforme de estos conceptos".

La máquina elige, el ser humano decide con el corazón

Mons. Balestrero recordó, por lo tanto, la diferencia entre "elección" y "decisión". En su discurso durante la reunión del G7 en Borgo Egnazia, el Papa destacó que las máquinas solo ejecutan elecciones técnicas algorítmicas, y recordó que "el ser humano no solo elige, sino que es capaz de decidir en su corazón". Y esto es un elemento más estratégico que la elección, porque requiere una evaluación práctica. Además, continuó el Papa Francisco, "una decisión ética es aquella que tiene en cuenta no solo los resultados de la acción, sino también los valores que están en juego y las obligaciones que de ella se derivan". El arzobispo, citando nuevamente el discurso del Papa, reiteró que para el Vaticano es esencial "garantizar y proteger el espacio para un control humano adecuado sobre las elecciones realizadas por los programas de inteligencia artificial: de ello depende la propia dignidad humana".

El progreso tecnológico debe servir al bien común.

El representante del Vaticano destacó además que en el mundo existe una "creciente conciencia de las preocupaciones éticas que plantea el uso de la inteligencia artificial como arma". Esto se manifestó, por ejemplo, en una conferencia reciente titulada "La humanidad en la encrucijada: sistemas de armas autónomos y el desafío de la regulación", que se celebró en Viena los días 29 y 30 de abril de 2024, donde las consideraciones éticas recibieron un papel importante. Y, finalmente, recordó que "el desarrollo de armas cada vez más sofisticadas definitivamente no es la solución". Como escribe Francisco en la encíclica *Laudato si'*, el beneficio que la humanidad obtendrá del actual progreso tecnológico dependerá de "en qué medida este progreso esté acompañado de un desarrollo adecuado de la responsabilidad y los valores que el progreso tecnológico pondrá al servicio del desarrollo humano integral y del bien común".

vaticanews.va / gnews.cz-roz_07