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Han el reglamento sin infringirlo formalmente. Así describen los críticos el proceso gracias al cual una controvertida propuesta, conocida como Chat Control, ha vuelto a entrar en juego en el Parlamento Europeo. No se trata de una aprobación definitiva de la vigilancia masiva de todos los mensajes privados, como a veces se simplifica. El núcleo de la controversia es el retorno de una excepción temporal a las normas del ePrivacy, que permite a las plataformas online buscar y denunciar voluntariamente materiales relacionados con el abuso sexual infantil.

Precisamente, la palabra "voluntariamente" es clave en todo este debate. Los defensores de la excepción argumentan que, sin ella, las empresas tecnológicas podrían perder la base legal para detectar contenido ilegal. Los opositores señalan que incluso el escaneo voluntario de la comunicación privada crea un precedente peligroso y podría abrir gradualmente el camino a una supervisión más amplia de los mensajes, incluida la comunicación protegida por cifrado.

Esta controvertida excepción expirará el 3 de abril de 2026. El Parlamento Europeo ya rechazó extenderla en la primera lectura en marzo. Sin embargo, la propuesta volvió por otro camino. El Consejo de la UE adoptó el 2 de julio la propuesta original de la Comisión Europea como su posición, lo que trasladó el asunto a una segunda lectura en el Parlamento. Y ahí radica el giro procesal.

En la segunda lectura, ya no es suficiente con la mayoría simple de los eurodiputados presentes. Para rechazar la posición del Consejo o para realizar cambios sustanciales, se necesita una mayoría absoluta de todos los miembros del Parlamento Europeo, es decir, 360 votos. Los críticos hablan de un truco procesal: una propuesta que políticamente había fracasado, volvió en un régimen donde su rechazo es significativamente más difícil.

Todo este proceso fue acelerado aún más por lo que se conoce como procedimiento urgente. Los eurodiputados lo aprobaron el 7 de julio con 331 votos a favor, 304 en contra y 11 abstenciones. Gracias a esto, la propuesta entró rápidamente en la agenda del pleno, incluso durante la misma sesión plenaria. La combinación de la segunda lectura y la tramitación urgente generó las mayores críticas.

Finalmente, el Parlamento no adoptó la posición del Consejo sin cambios. Los eurodiputados apoyaron modificaciones que tienen como objetivo limitar la excepción. Es importante destacar que la comunicación protegida por cifrado de extremo a extremo debe quedar fuera de su ámbito de aplicación. Esto se aplica, por ejemplo, a servicios como WhatsApp, Signal u otras aplicaciones en las que ni siquiera el propio proveedor tiene acceso al contenido de los mensajes.

Las propuestas para rechazar completamente la posición del Consejo no tuvieron éxito porque no lograron obtener la mayoría absoluta requerida. El resultado es una situación de compromiso, pero aún muy controvertida: el Parlamento no detuvo las normas, sino que las modificó. La versión revisada ahora vuelve al Consejo de la UE, que tiene tres meses para decidir. Si no acepta los cambios, seguirá un proceso de negociación.

gnews.cz - GH

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