El presidente checo Petr Pavel enfatizó que la responsabilidad de la forma del presupuesto estatal recae principalmente en el gobierno, y que su evaluación corresponde al Parlamento y a la ciudadanía. También recordó que, durante su mandato, no vetó ningún presupuesto estatal. Sin embargo, actuó de manera diferente en el caso de los recientes cambios en las normas para los presupuestos públicos, que devolvió a la Cámara de Diputados en julio.
El presidente Petr Pavel declaró el martes en el castillo de Láany que considera que el presupuesto estatal es principalmente una herramienta del gobierno, cuya forma debe ser evaluada por el Parlamento y la ciudadanía. Recordó que, durante su mandato como presidente, no vetó ninguna ley sobre el presupuesto estatal, a pesar de tener reservas sobre algunos de ellos.
Este enfoque también se corresponde con las declaraciones oficiales anteriores del Palacio Presidencial de Praga. Cuando Pavel firmó el presupuesto estatal para 2026 en marzo pasado, la oficina presidencial declaró que la política presupuestaria es principalmente responsabilidad del gobierno, que a través de ella implementa sus prioridades políticas y rinde cuentas a los ciudadanos por sus consecuencias.
El presupuesto de la República Checa para 2026 prevé ingresos de aproximadamente 2.12 billones de coronas y gastos de casi 2.43 billones de coronas. Se planifica un déficit de 310 mil millones de coronas. Pavel, al firmarlo, señaló, entre otras cosas, el nivel del déficit, la evolución de la deuda y algunos parámetros de los gastos militares, pero no utilizó su derecho de veto.
Diferencia entre el presupuesto y el cambio de normas
El presidente actuó de manera diferente el 22 de julio, cuando devolvió a la Cámara de Diputados una ley que modificaba algunas normas sobre la gestión de los presupuestos públicos. No se trataba del veto al propio presupuesto estatal, sino de un cambio legislativo que afectaría las reglas según las cuales el gobierno puede gestionar fondos públicos.
En su justificación oficial, Pavel señaló dos razones principales. Según el presidente, la enmienda podría poner en peligro la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas y, al mismo tiempo, debilitar significativamente el control parlamentario sobre los procesos presupuestarios.
El presidente criticó especialmente la ampliación de las posibilidades por las cuales el gobierno podría exceder algunos gastos aprobados por el Parlamento. En ciertas situaciones excepcionales, según las nuevas normas, el gobierno podría aumentar los gastos hasta en un diez por ciento. Los cambios se aplican, entre otras cosas, a la seguridad, la defensa y proyectos estratégicos de infraestructura.
El Ministerio de Finanzas rechaza los argumentos del presidente. El gobierno afirma que una mayor flexibilidad presupuestaria es necesaria principalmente para financiar la defensa, las grandes inversiones y posibles respuestas a situaciones de seguridad excepcionales.
La declaración de Pavel el martes en Láany confirma así la diferencia entre su enfoque con respecto a un presupuesto anual específico y los cambios a largo plazo en las normas fiscales. Mientras que considera que la distribución del dinero en cada presupuesto es principalmente responsabilidad del gobierno y el Parlamento, utilizó su poder para vetar cambios en las normas sistémicas.
La Cámara de Diputados puede reconsiderar la enmienda vetada y anular la decisión del presidente. Para ello se necesitan al menos 101 votos de todos los diputados.
gnews.cz - jk
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