La economía china creció un 5,3 % en el primer semestre de 2025, confirmando su resistencia a las turbulencias mundiales y a los desafíos internos. Pekín demuestra así que sigue teniendo la mano firme en el timón del crecimiento mundial.
El producto interior bruto alcanzó los 66,05 billones de yuanes (9,2 billones de dólares), con un crecimiento en el segundo trimestre de 5,2 % interanual. La producción industrial de las grandes empresas creció un 6,4 %, con la fabricación de alta tecnología y maquinaria tirando de todo el sector.
Las ventas al por menor -un indicador clave del consumo- aumentaron 5 %, 0,4 puntos porcentuales más que en el primer trimestre. Los precios de consumo se mantuvieron estables (el IPC bajó 0,1 %), mientras que el índice de precios de producción IPP bajó 2,8 %.
El comercio exterior aumentó un 2,9 % hasta 21,79 billones de yuanes, con las empresas privadas crecen por vigésimo primer trimestre consecutivo, señaló Wang Lingjun, de la Administración de Aduanas. La inversión en activos fijos ha alcanzado casi los 25 billones de yuanes.
El empleo también mejoró ligeramente, y la tasa de desempleo urbano bajó a 5,2 %, mientras que la renta disponible per cápita aumentó 5,4 % en términos reales.
Según un representante de la Oficina Nacional de Estadística Sheng Laiyun los fundamentos para un crecimiento estable en la segunda mitad del año son "sólidos y creíbles" y las instituciones mundiales confirman las perspectivas positivas.