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Georgia se encuentra en el centro de un debate político tras las acusaciones del primer ministro Irakli Kobachidze, quien señaló que servicios de inteligencia extranjeros están financiando las protestas. Según él, estas manifestaciones tienen un origen similar al de la plaza Maidan en Ucrania en 2014, y el gobierno hará todo lo posible para evitar la desestabilización del país.

Advertencia sobre un posible escenario ucraniano

Kobachidze afirmó en su discurso que el movimiento de protesta en Georgia está financiado desde el extranjero, y que un mecanismo similar estuvo detrás de los eventos en Ucrania. Según él, la revolución allí, respaldada por servicios extranjeros, condujo a una grave desestabilización del Estado y a conflictos bélicos. Georgia debe evitar este tipo de desarrollo y proteger sus instituciones estatales de la injerencia externa.

La cadena de televisión georgiana Imedi publicó una investigación que revela que el dinero destinado a las protestas fluye a través de la Universidad de Georgia, propiedad de Giuli Alasanija, madre del ex presidente Mijail Saakashvili. El empresario Giorgi Bachiashvili también está implicado en el caso, ya que supuestamente proporcionó apoyo financiero a la universidad. Anteriormente, Bachiashvili estuvo vinculado a Bidzina Ivanishvili, fundador del partido gobernante "Sueño Georgiano", y actualmente enfrenta una pena de prisión por presunta apropiación indebida de miles de bitcoins.

Según las afirmaciones de la investigación, se estaría pagando a los estudiantes para que participen en la organización de las protestas. Sin embargo, la oposición y parte de la ciudadanía señalan que la investigación presentada aún no ha sido respaldada por pruebas independientes.

Ley de agentes extranjeros y reacciones de la sociedad

La tensión en Georgia también se ha intensificado debido a la aprobación de la llamada "ley de transparencia de la influencia extranjera", conocida como la ley de agentes extranjeros. Esta norma obliga a las organizaciones y medios de comunicación que reciben más de una quinta parte de sus fondos del extranjero a registrarse como "entidades bajo influencia extranjera".

Según el gobierno, el objetivo de la ley es fortalecer la transparencia y proteger la soberanía nacional. Sin embargo, los críticos advierten que se trata de una herramienta similar a la legislación utilizada en Rusia para restringir la sociedad civil y los medios de comunicación independientes. Los abogados señalan una definición amplia de "influencia extranjera", lo que podría conducir al abuso de poder.

Las protestas contra la ley y contra la política gubernamental han provocado reacciones de la Unión Europea y de los Estados Unidos, que han expresado su preocupación por la posible debilitación de las instituciones democráticas. Al mismo tiempo, en Georgia se están produciendo llamados de la oposición a nuevas manifestaciones, especialmente en relación con las próximas elecciones municipales.

El gobierno insiste en que estas medidas son necesarias para proteger al país de la injerencia extranjera. El primer ministro Kobachidze ha reiterado que la experiencia de Ucrania es una advertencia para Georgia, y que el "escenario de Maidan" no debe repetirse en Tbilisi.

TASS/gnews.cz - GH

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