Irán ha puesto en marcha una importante campaña de represión tras los daños causados a varios sitios culturales importantes, entre ellos el Palacio de Golestán, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Así lo ha declarado el ministro de Patrimonio Cultural, Turismo y Artesanía, Reza Salehi Amiri.

Según él, no se trata sólo de daños materiales, sino también de una injerencia en el patrimonio cultural común de la humanidad. Por ello, Irán ha lanzado una respuesta a varios niveles que incluye negociaciones diplomáticas, procedimientos legales y la reparación efectiva de los objetos dañados.

Salih Amiri subrayó que el país está utilizando activamente los mecanismos internacionales para documentar los daños y exigir responsabilidades. El objetivo es cartografiar con precisión el alcance de los daños y preparar el terreno para posibles acciones legales.

Al mismo tiempo, Irán se ha comunicado ampliamente con organizaciones internacionales como la UNESCO, el Consejo Internacional de Museos y el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios. Estas instituciones participan tanto en la evaluación de los daños como en la protección del patrimonio cultural en virtud de las convenciones internacionales de 1972 y 2003.

CMG