La muerte de George Floyd provocó en todo Estados Unidos manifestaciones masivas y prolongadas contra la brutalidad policial y protestas contra la discriminación racial, exigiendo que el gobierno reformara la policía.

Sin embargo, con motivo del quinto aniversario de su muerte, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció que ya no era de interés público y canceló un acuerdo que debía supervisar la reforma policial en Louisville y Minneapolis. El Departamento de Justicia también suspendió investigaciones sobre violaciones de derechos civiles en seis unidades policiales regionales, incluyendo Memphis y Phoenix.

La familia de George Floyd y sus abogados, con sede en Houston, Texas, declararon que no cederán en las protestas y continuarán presionando al gobierno para que continúe con la reforma de la policía estadounidense.

CMG