China ha recibido de Rusia un extenso conjunto de materiales de archivo relacionados con la infame unidad japonesa 731, que durante la Segunda Guerra Mundial llevó a cabo experimentos biológicos con seres humanos. Así lo ha anunciado el Archivo Central chino, según el cual los nuevos documentos aportan pruebas fundamentales y hasta ahora desconocidas sobre el alcance de los crímenes de guerra.

Las copias de los archivos rusos incluyen registros judiciales de los miembros de la unidad 731, informes de investigación sobre sus crímenes y correspondencia interna de las autoridades soviéticas entre mayo de 1939 y diciembre de 1950. Los materiales documentan, entre otras cosas, la fase inicial de la investigación que precedió a los juicios de guerra de Jabárovsk en 1949.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas de ocupación japonesas crearon una red de guerra biológica en toda Asia. La Unidad 731 tenía su sede en Harbin, en el noreste de China, y servía como base secreta para el desarrollo de armas biológicas y experimentos inhumanos. Según estimaciones históricas, se utilizaron al menos 3000 personas de China, la Unión Soviética y otros países en los experimentos.

Los archivos recientemente obtenidos revelan que la investigación soviética identificó a más de 200 personas involucradas en los crímenes de la Unidad 731, doce de las cuales fueron finalmente juzgadas en un tribunal público. Los acusados confesaron haber violado convenios internacionales y haber preparado y llevado a cabo una guerra biológica.

This undated photo shows some Russian-provided archive copies related to the infamous Unit 731, a Japanese germ-warfare unit that operated during World War II. /CMG

Según los expertos, estos documentos confirman claramente que la guerra biológica japonesa en China fue un crimen organizado por el Estado y dirigido desde arriba. Zhou Zhenfan, del departamento de protección de archivos del Archivo Central, afirmó que muchos de los materiales contienen información hasta ahora desconocida y complementan de manera significativa los registros históricos existentes. Según él, forman una cadena completa de pruebas que no deja lugar a dudas.

La publicación de esta información tiene un fuerte significado simbólico, ya que se produjo el día en que China conmemora a las víctimas de la masacre de Nankín. Esta tuvo lugar tras la ocupación de la entonces capital por las tropas japonesas en diciembre de 1937, cuando aproximadamente 300 000 civiles fueron brutalmente asesinados en seis semanas.

Según Zhou Zhenfan, las nuevas pruebas tienen un significado no solo histórico, sino también educativo. Recuerdan la necesidad de no olvidar los crímenes de guerra, estar alerta ante el retorno del militarismo y proteger la paz. En toda China se celebraron ese día actos conmemorativos en memoria de las víctimas de la resistencia popular china contra la agresión japonesa, que entre 1931 y 1945 se cobró más de 35 millones de víctimas.

En Harbin, la Sala de Exposición de Pruebas de los Crímenes de la Unidad 731, donde se exhiben archivos, artefactos y otros materiales que documentan los horrores de la guerra, ha registrado un aumento del interés del público. Más de 3 millones de personas visitaron el museo en 2024 y se espera una cifra similar en 2025. Como dijo uno de los visitantes, el pasado puede ser doloroso, pero si se olvida, deja de ser una advertencia para el futuro.

CMG