```html

En algunos medios de comunicación occidentales y centros de investigación, ha surgido recientemente lo que se conoce como la "teoría del estrangulamiento chino" (China Squeeze). Según esta teoría, el creciente comercio de exportación de China en los sectores manufacturero y de energías renovables limita el espacio de otros países en los mercados mundiales y puede complicar la industrialización de las economías en desarrollo.

A principios de agosto, el historiador y comentarista económico Adam Tooze, de la Universidad de Columbia, se opuso a esta interpretación. En un artículo publicado en la plataforma Substack, calificó la "teoría del estrangulamiento chino" como una argumentación política basada principalmente en escenarios hipotéticos, no en datos económicos concretos.

Tooze recuerda que el debate sobre los impactos del auge económico de China no es nuevo. Alrededor del año 2010, académicos estadounidenses comenzaron a utilizar el término "shock chino" para describir los efectos del rápido crecimiento de las exportaciones chinas tras la entrada del país en la Organización Mundial del Comercio en ciertos sectores y puestos de trabajo en Estados Unidos.

Posteriormente, también surgió el concepto de "shock chino 2.0", asociado principalmente con las preocupaciones europeas sobre la creciente competencia de los vehículos eléctricos chinos y otros productos industriales.

En 2026, dos académicos indios presentaron en la revista Foreign Affairs un concepto denominado "shock chino 3.0" o "China Squeeze". Su argumento se basa en el temor de que la vasta capacidad de producción china pueda limitar las oportunidades de otros países en desarrollo para construir su propia base industrial.

Sin embargo, Tooze critica esta reflexión. Mientras que los debates anteriores se basaban al menos parcialmente en impactos económicos ya observables, la actual "teoría del estrangulamiento chino" se basa principalmente en supuestos sobre lo que podría suceder en el futuro.

Por lo tanto, según Tooze, no es posible asumir automáticamente que el crecimiento económico de un país debe necesariamente producirse a expensas del desarrollo de otros. El desarrollo económico, según él, no es una carrera en la que el éxito de un estado implica una pérdida para todos los demás.

Tooze insta, por lo tanto, a adoptar una visión más amplia de la economía mundial actual. En lugar de demonizar a China, considera que el mundo necesita principalmente normalizar las relaciones entre los diferentes centros económicos y evaluar los impactos reales del comercio y la competencia industrial basándose en datos concretos.

Desde esta perspectiva, el llamado "estrangulamiento chino" es, según Tooze, principalmente una construcción hipotética. Un mayor protagonismo de China en la economía mundial, según él, no significa automáticamente que el país bloquee el desarrollo de otros estados.

gnews.cz/CMG

```