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Alemania se enfrenta a un verano políticamente intenso. El canciller Friedrich Merz quiere impulsar un amplio paquete de reformas antes de la pausa parlamentaria de verano, que comenzará el 11 de julio. Según la agencia Reuters, se trata de medidas en materia de impuestos, sistema de seguridad social, atención médica, pensiones y reducción de la burocracia. Merz reacciona así al bajo rendimiento de la economía alemana, al creciente descontento público y a la creciente presión del partido de oposición AfD.

En el Bundestag, el canciller habló de la necesidad de actuar con rapidez. Advirtió sobre la pérdida de empleos, el cierre de empresas, los altos costos y la carga administrativa que, según el gobierno, están sofocando la inversión y la competitividad. El gabinete alemán, por lo tanto, promete medidas concretas en las próximas semanas. El objetivo es restaurar la confianza de las empresas, reactivar la economía estancada y mostrar a los votantes que el gobierno no es solo un administrador de problemas, sino que también puede ofrecer soluciones.

El plan de reformas tiene un núcleo políticamente sensible. Los cambios en el sistema de seguridad social, la atención médica y las pensiones son temas que pueden generar rápidamente resistencia en Alemania. La CDU/CSU de Merz gobierna con la socialdemocracia, y es precisamente entre los socios de la coalición donde pueden surgir desacuerdos sobre el alcance de los recortes, la forma de los cambios fiscales y el ritmo de la reducción de la burocracia. Según Reuters, las conversaciones con representantes de la empresa y los sindicatos aún no han dado lugar a acuerdos concretos, aunque las asociaciones empresariales esperan que el gobierno tenga que presentar resultados antes de las vacaciones.

La urgencia de la situación se ve reforzada por las encuestas. Según la última encuesta de INSA para el diario Bild, el AfD sigue siendo el partido más fuerte con un 29%, mientras que la CDU/CSU tiene un 22% y el SPD un 13%. Según esta encuesta, la actual coalición de gobierno no tendría la mayoría. Para Merz, esto es una advertencia de que los problemas económicos se están convirtiendo en un desafío político, del que se beneficia especialmente la extrema derecha.

También los economistas se están sumando al debate. El Instituto Ifo, según Reuters, ha calculado que reformas más profundas podrían aliviar los presupuestos públicos hasta en 60 mil millones de euros anuales para el año 2030. Menciona, por ejemplo, cambios en el sistema de pensiones, la reducción de parte de las subvenciones y las inversiones que promueven el crecimiento. Sin embargo, estas propuestas también muestran lo dolorosa que puede ser la vía para sanear las finanzas alemanas.

Merz se enfrenta, por lo tanto, a una doble prueba. Debe convencer a su propia coalición de que las reformas no se pueden posponer, y al mismo tiempo, convencer al público de que no se trata solo de recortes. Si no lo logra, el verano político alemán podría convertirse en un nuevo fortalecimiento del AfD.

gnews.cz - GH

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