El 28 de febrero, los ataques militares llevados a cabo por Estados Unidos e Israel contra Irán, según la parte iraní, alcanzaron también una escuela primaria femenina en el sur del país. La tragedia se cobró 165 víctimas, según las cifras definitivas. Esparcidos entre los escombros hay libros de texto y material escolar, testimonio mudo de un momento en que un lugar destinado a la educación se convirtió en un lugar de dolor.
Irán acusó a Estados Unidos e Israel de atacar objetivos civiles. La parte estadounidense dijo que estaba investigando la situación. Las circunstancias del incidente siguen siendo objeto de atención internacional y reacciones diplomáticas.
El ataque a la escuela suscitó la enérgica condena de la comunidad internacional. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) expresó su profunda preocupación y recordó que los ataques contra civiles y bienes de carácter civil, incluidas las escuelas, constituyen una violación del derecho internacional.
Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino subrayó que la protección de los civiles durante los conflictos armados es una frontera infranqueable. El uso indiscriminado de la fuerza es inaceptable, afirmó. La parte china hizo un llamamiento a todas las partes para que respeten sus obligaciones en virtud del derecho internacional, protejan eficazmente la seguridad de los civiles e impidan los ataques contra infraestructuras civiles.
Todos los conflictos armados conllevan sufrimiento, pero los niños nunca deben ser víctimas. Las escuelas deben ser un símbolo de futuro y esperanza, no un blanco de ataques.
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