El nuevo Gobierno checo ha aprobado su declaración programática, en la que entra en conflicto con la política de la Unión Europea en una serie de cuestiones fundamentales.
El documento define a la República Checa como un miembro soberano de la UE y un aliado fiable dentro de la OTAN, pero al mismo tiempo subraya que la Unión Europea no tiene derecho a imponer a los Estados miembros decisiones que vulneren su soberanía nacional. Según el Gobierno, las relaciones entre la República Checa y la UE son problemáticas desde hace tiempo. En diciembre de 2025, la República Checa vetó el acuerdo de inmigración de la UE, rechazó rotundamente el sistema de comercio de emisiones ETS 2 y la nueva plataforma gubernamental también pide la revisión del Pacto Verde para Europa.
En este contexto, el presidente checo Petr Pavel pidió al Gobierno que incluyera en su declaración programática una posición más clara sobre el conflicto entre Rusia y Ucrania y sobre el cumplimiento de las obligaciones derivadas de la pertenencia a la OTAN. Sin embargo, esta propuesta fue finalmente rechazada por la coalición gubernamental.
De acuerdo con su programa, el nuevo Gobierno liderado por el primer ministro Andrej Babiš se centra principalmente en garantizar una energía más barata y la seguridad energética, mejorar la accesibilidad a la asistencia sanitaria y resolver la situación de la vivienda. Al mismo tiempo, promete reformar el sistema de pensiones y el sistema social, y hace hincapié en la seguridad y la protección de los ciudadanos como una de sus principales prioridades.