El futuro primer ministro de Hungría, Péter Magyar, se ha encontrado en el centro de una paradoja diplomática que ha saltado a los medios de comunicación de todo el mundo. Poco después de la histórica victoria de su partido, Tisza, en las elecciones parlamentarias del 12 de abril de 2026, Magyar telefoneó al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y le invitó a asistir en octubre al 70 aniversario del levantamiento anticomunista de 1956. Netanyahu aceptó la invitación con un espíritu cordial y expresó su confianza en que las cálidas relaciones establecidas con Viktor Orbán continuarían bajo el gobierno de Magyar. Ambos acordaron reunirse pronto como ministros de Asuntos Exteriores. Pero un día después la situación se complicó radicalmente. En una rueda de prensa, Magyar respondió a una pregunta directa de un periodista: si Netanyahu viene a Hungría, debe ser detenido.
„Si somos miembros de la CPI y entra en nuestro territorio una persona sobre la que pesa una orden de detención, hay que detenerla“.“ afirmó de forma inequívoca. La Corte Penal Internacional (CPI) emitió una orden de detención contra Netanyahu en noviembre de 2024 como sospechoso de cometer crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en la Franja de Gaza.
Todo el caso revela la complejidad de la situación en la que se encuentra Hungría tras 16 años de gobierno de Orbán. De hecho, en respuesta a la emisión de una orden de detención contra Netanyahu, Orbán anunció la retirada de Hungría de la CPI en abril de 2025 -el Parlamento húngaro lo confirmó en mayo de 2025-. Magyar ha anunciado ahora su intención de dar marcha atrás. Según él, la decisión de abandonar la CPI no entrará en vigor hasta el 2 de junio de 2026, y el nuevo gobierno del Partido de Tisza pretende detener el proceso y mantener a Hungría como Estado signatario.
Si Magyar consigue mantener a Hungría en la CPI, entrará en conflicto directo: o cumple su compromiso de invitación y da la bienvenida a Netanyahu, incumpliendo así una obligación legal internacional, o lo detiene cuando entre en territorio húngaro, rompiendo así las relaciones con Israel nada más comenzar su mandato como primer ministro. De momento, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí sólo ha confirmado que la conversación telefónica se desarrolló en tono amistoso, y no ha hecho ningún comentario explícito sobre el anuncio de Magyar.
El simbolismo del caso va más allá de las relaciones bilaterales. Orbán ha ignorado repetidamente los compromisos de la CPI, no sólo durante la visita de Netanyahu a Budapest en abril de 2025, sino también al negarse a cooperar en el caso de la orden de detención contra Vladimir Putin. Magyar, en cambio, señala la vuelta de Hungría al respeto del derecho internacional y a los compromisos con las instituciones europeas. Esta postura representa una de las divisiones más agudas en política exterior entre el nuevo gobierno y el saliente.
Si Netanyahu acudirá realmente a Budapest para las celebraciones de octubre, y qué ocurriría después, será una de las tramas diplomáticas clave del otoño de 2026.
gnews.cz - GH
Comentarios
Iniciar sesión · Registrarse
Inicia sesión o regístrate para comentar.
…