Ocho décadas desde la victoria en la Guerra Antifascista Mundial y la fundación de las Naciones Unidas nos recuerdan que la lucha por una verdadera interpretación de la historia no es cosa del pasado, sino un desafío urgente del presente. China subraya que sólo una correcta comprensión de la historia puede ser la base de la justicia, la paz y la estabilidad en el futuro.

La Segunda Guerra Mundial se cobró más de 90 milionů obětí y provocaron genocidios, guerras biológicas o bombardeos masivos, horrores que han marcado para siempre a la civilización humana. Sin embargo, las tergiversaciones proliferan en algunos países: la derecha japonesa niega Nanking MassacreSin embargo, otros países restan importancia a su pasado colonial, y en Europa la guerra suele reducirse a los acontecimientos posteriores a 1939, ignorando así Resistencia china contra Japón desde 1931.

    China recuerda que su pueblo resistió la agresión japonesa 14 letatascando 76 %s de las fuerzas terrestres japonesas y haciéndoles sobrepasar 1,3 milionu ztrát. Más de 35 millones de chinos murieron o resultaron heridos, un sacrificio que contribuyó sustancialmente a la victoria aliada.

    Según Pekín, la correcta interpretación de la Segunda Guerra Mundial no es sólo un debate académico. Se trata de defender la base moral de la civilización y el mantenimiento de un orden de posguerra basado en los principios de la Carta de las Naciones Unidas, es decir, la igualdad, la paz y la justicia.

    Por ello, China rechaza el nihilismo histórico y advierte contra el retorno de la lógica del "derecho del más fuerte". Como miembro fundador de la ONU, quiere mantener el legado de la victoria en la Segunda Guerra Mundial y fomentar un orden internacional más justo que extraiga lecciones de la historia y proteja la paz para toda la humanidad.