Un documento confidencial filtrado revela un plan para crear una Autoridad de Transición Internacional para Gaza (GITA), que administraría la Franja de Gaza después de la guerra. El ex primer ministro británico, Tony Blair, podría estar al frente de esta entidad, lo que, según los críticos, debilitaría la autonomía palestina y separaría de facto Gaza de Cisjordania.

Según el proyecto, al que han tenido acceso los medios Guardian y Haaretz, la administración de Gaza estaría principalmente en manos de funcionarios extranjeros. Los palestinos tendrían un papel secundario. El documento también menciona la creación de una agencia de inversión y desarrollo financiada por socios internacionales e inversores privados, cuyo objetivo serían "rendimientos comercialmente viables".

Nombres extranjeros, palestinos en segundo plano

El texto no menciona a ningún político palestino por su nombre, pero sugiere la posible participación de figuras extranjeras, como el multimillonario egipcio Naguib Sawiris o el inversor Marc Rowan. De los palestinos, solo habría un miembro en el consejo de la GITA, "procedente del sector empresarial o de seguridad".

El consejo, compuesto por 7 a 10 miembros y aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU, tendría poder legislativo vinculante, tomaría decisiones sobre nombramientos clave e informaría a la ONU. El presidente, es decir, probablemente Blair, determinaría la dirección política y de seguridad, negociaría con Israel, Egipto y Estados Unidos, sin mencionar la Autoridad Palestina.

Preocupaciones palestinas: división y colonialismo

Los líderes palestinos critican duramente el proyecto. Según el ex miembro del equipo negociador de la OLP, Xavier Abu Eid, la mayoría extranjera "tomaría decisiones legislativas en nombre de los palestinos". Según él, esto es un precedente peligroso que legitimaría la separación de Gaza de Cisjordania, lo que contradice los principios reconocidos incluso en los acuerdos de Oslo.

El secretario general de la Iniciativa Nacional Palestina, Mustafa Barghouti, advirtió que Blair tiene una mala reputación en los territorios palestinos debido a su papel en Irak y a su período como enviado especial del Cuarteto. "Para los palestinos, un plan de este tipo sería una catástrofe", añadió.

Blair y su posición

Según fuentes, Blair estaba realmente interesado en el puesto de liderazgo de la GITA, y la Casa Blanca apoya el proyecto. Sin embargo, su oficina enfatizó que "Gaza pertenece a los habitantes de Gaza" y que se rechaza cualquier escenario que implique el desplazamiento de personas. El documento también indica que la autoridad de transición debería transferir la administración a la Autoridad Palestina como un paso hacia un estado palestino.

En los últimos meses, Blair se ha reunido tanto con el presidente Mahmoud Abbas como con Donald Trump, quien pronto presentará su propio plan de paz: un alto el fuego inmediato, la liberación de todos los rehenes en 48 horas y la retirada gradual de las fuerzas israelíes de Gaza.

Un futuro incierto para Gaza

El proyecto de la GITA plantea más preguntas que respuestas. Los líderes palestinos advierten sobre el riesgo de que Gaza permanezca bajo control internacional sin una representación palestina legítima. Los críticos advierten que, en lugar de un camino hacia la paz, podría crearse un modelo paralelo de administración, relegando nuevamente a los palestinos a un segundo plano.

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