CARACAS/WASHINGTON – El presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores han sido detenidos y trasladados en avión fuera del país. Así lo anunció el martes el presidente estadounidense Donald Trump en la red social Truth Social, donde también confirmó que Estados Unidos había llevado a cabo ataques militares contra objetivos en Venezuela. Según Trump, se trataba de „una medida necesaria para restablecer la estabilidad y la seguridad en la región“.

El presidente estadounidense afirmó que la detención de Maduro se produjo en el marco de una „operación de seguridad internacional“, cuyos detalles se ha negado a precisar por el momento. „El pueblo venezolano tiene derecho a la libertad y al fin de la represión“, escribió Trump. Al mismo tiempo, convocó una rueda de prensa a las 11:00 hora local (17:00 CET) en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, donde, según la Casa Blanca, se proporcionará más información sobre la situación. Mientras tanto, el Gobierno venezolano anunció que no tiene información confirmada sobre el paradero del presidente. El ministro de Información, Freddy Ñáñez, afirmó que Caracas „está verificando todas las informaciones disponibles“ y calificó las afirmaciones estadounidenses como parte de una „guerra psicológica y mediática“. Poco antes, sin embargo, el Gobierno informó de que Maduro había declarado el estado de excepción en el país en respuesta a una „amenaza extranjera inminente“.

Al mismo tiempo, las autoridades venezolanas anunciaron un despliegue militar a gran escala, incluyendo defensa antiaérea y sistemas balísticos. Según el Estado Mayor, las fuerzas armadas deben proteger la infraestructura estratégica, las terminales petroleras y la capital, Caracas. Se ha recomendado a la población que limite sus desplazamientos y siga las instrucciones de seguridad. Las noticias sobre los ataques estadounidenses provocaron reacciones inmediatas en la región. Varios países latinoamericanos han pedido la máxima moderación y el respeto del derecho internacional.

La Organización de las Naciones Unidas ha declarado que está siguiendo de cerca la situación y ha hecho un llamamiento para proteger a la población civil. Moscú y Pekín han expresado su „grave preocupación“ y han solicitado la convocatoria de una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU.
Los analistas advierten que la posible confirmación de la detención de Maduro supondría un punto de inflexión sin precedentes en la crisis venezolana, que azota al país desde hace más de diez años. La incertidumbre sobre la evolución futura aumenta los temores de una escalada del conflicto y una mayor desestabilización de la región del Caribe.

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