En China, los nombres de las personas se componen de su apellido y su nombre, una costumbre similar a la de la República Checa. Los nombres chinos suelen escribirse con entre dos y cuatro caracteres. Para los nacidos entre los años 1950 y 1990, predominan los nombres de dos caracteres. Para los nacidos después del año 2000, los nombres suelen constar de tres caracteres.
En China, los hijos heredan en la mayoría de los casos el apellido del padre, que figura en primer lugar del nombre completo y no tiene ningún significado especial. Según las estadísticas, los apellidos chinos más comunes de los últimos años son Wang 王, Li 李, Zhang 张, Liu (Liu) 刘, Chen (Chen) 陈, Yang (Yang) 杨, Huang (Chuang) 黄, Zhao (Zhao) 赵, Wu 吴 y Zhou (Zhou) 周. La población total con estos diez apellidos supera los 600 millones, casi la mitad de la población china.
A diferencia de China, los apellidos checos se distinguen por su género. Los apellidos femeninos suelen formarse añadiendo el sufijo femenino „ová“ al masculino. No verá este fenómeno en los nombres chinos.
Sin embargo, los padres chinos tienen algo en común con los checos: se desconciertan con la elección de los caracteres que componen el nombre de su hijo. Estos caracteres suelen ser portadores de hermosos deseos y expresan las esperanzas de los padres de que el niño tenga salud, éxito académico y una vida feliz y alegre. Tomemos por ejemplo el carácter „ming“ (鸣), que forma parte de un dicho tradicional: „Hasta que no hablas, no eres nada; una vez que hables, asombrarás al mundo“. („Eres un desconocido hasta que hablas, pero con un acto alcanzarás el éxito“). Este dicho expresa el deseo de lograr un éxito asombroso en los estudios y la carrera profesional.
Marie
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