BRUSELAS - La Comisión Europea está dispuesta a investigar si las grandes empresas tecnológicas hacen lo suficiente para combatir el fraude financiero en el entorno en línea. La Comisaria de Asuntos Digitales, Henna Virkkunen, ha declarado al Financial Times que la CE enviará una solicitud formal de información a las empresas en virtud de los poderes que le confiere la Ley de Servicios Digitales (DSA). Esto podría dar lugar posteriormente a una investigación formal.

La Comisión quiere información detallada de las empresas -a saber, Apple, Google (Alphabet), Microsoft y Booking.com- sobre cómo detectan y eliminan ofertas o aplicaciones utilizadas para el fraude financiero. Por ejemplo, aplicaciones bancarias falsas, resultados de búsqueda engañosos o anuncios de alojamiento fraudulentos. El objetivo es averiguar si las plataformas cumplen las obligaciones de la DSA para evitar daños, que según la UE ascienden a miles de millones de euros cada año.

La DSA da a la CE las herramientas para solicitar información y, si se detectan deficiencias graves, iniciar investigaciones con sanciones potencialmente elevadas, en teoría de hasta varios puntos porcentuales de la facturación mundial. Según el Financial Times, se trata de un giro en la aplicación de la DSA hacia la delincuencia financiera, y no solo hacia contenidos como la desinformación o la protección de la infancia.

La Comisión ha utilizado anteriormente la ASD para enviar solicitudes de información a grandes plataformas. En el pasado, esto ha incluido a Apple y Google en relación con el funcionamiento de App Store y Google Play. La medida actual sigue la práctica anterior, pero esta vez se centra claramente en la prevención del fraude financiero.

Ejemplos de daños y riesgos técnicos

Los equipos de seguridad de grandes empresas y expertos independientes llevan tiempo advirtiendo sobre campañas de phishing y sitios falsos que abusan de las marcas de portales de reservas o bancos. Microsoft, por ejemplo, ha descrito casos en los que los estafadores han imitado a Booking.com para intentar obtener datos de acceso y pago. Estos ejemplos demuestran por qué Bruselas considera a las grandes plataformas actores clave en la protección de los consumidores.

¿Qué significa esto para las empresas y los consumidores?

Si la investigación confirma deficiencias sistémicas, las empresas corren el riesgo de tener que tomar medidas correctoras y enfrentarse a fuertes multas. Para los consumidores, esto podría significar una eliminación más rápida de las ofertas fraudulentas, controles más estrictos de las aplicaciones y mejores mecanismos para denunciar los contenidos nocivos. También reabre el debate sobre la regulación de los gigantes tecnológicos estadounidenses y sobre las relaciones UE-EE.UU. en el ámbito digital.

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