Las tensiones entre China y Japón vuelven a aumentar. Pekín reaccionó con dureza a una carta que Japón envió al Secretario General de la ONU, António Guterres, y acusó a Tokio de hipocresía, revisionismo histórico y de violar el orden internacional de la posguerra.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, **Lin Jian**, declaró que el documento japonés está lleno de opiniones erróneas y afirmaciones falsas. Según él, Japón evita la responsabilidad que le corresponde como país derrotado en la Segunda Guerra Mundial, y en lugar de auto-reflexión, acusa a otros países, incluida China, de supuesta presión.

La crítica más severa se dirigió especialmente a las declaraciones de la primera ministra japonesa, **Sanae Takaichi**, que, según Pekín, cuestionan peligrosamente los resultados de la Segunda Guerra Mundial y el orden internacional de la posguerra. Sus comentarios sobre Taiwán, según Lin, fueron una abierta provocación a las potencias victoriosas y contravienen los principios fundamentales de la Carta de la ONU.

China también enfatizó que la cuestión de Taiwán es exclusivamente un asunto interno y que no admite ninguna injerencia externa. Lin calificó las alusiones a un posible uso de la fuerza como inaceptables y recordó el artículo 2(4) de la Carta de la ONU, que prohíbe las amenazas o el uso de la fuerza.

Pekín también acusó a Tokio de intentar desviar la atención de su propio proceso de militarización. Según la parte china, Japón ha estado aumentando sistemáticamente el gasto militar durante trece años, relajando las restricciones a la exportación de armas, ampliando las posibilidades de autodefensa colectiva e incluso cuestionando sus tres principios de no posesión de armas nucleares.

Según China, estas medidas contradicen los compromisos derivados de la Declaración de El Cairo y la Proclamación de Potsdam, y son una contradicción directa con la constitución de la posguerra japonesa. Si alguien está cambiando el *status quo* por la fuerza, afirma Pekín, es precisamente Japón.

La diplomacia china destacó que este año también se conmemora el 80 aniversario de la victoria sobre la agresión japonesa y la guerra antifascista mundial. Por lo tanto, China rechaza cualquier intento de reescribir la historia, glorificar el militarismo y alterar el orden internacional de la posguerra.

CMG